idayvuelta

Profesor Elías

El Prof. Elías es el docente con mayor antigüedad dentro del albergue Del Valle. Con cerca de 30 años de servicio esta muy próximo a jubilarse, actualmente no se encuentra frente a grupo, su cargo es de responsable del albergue. Todo el funcionamiento del albergue en general está bajo su responsabilidad así como la atención de los niños de lunes a viernes, en los horarios extraclase. Su figura es la de mayor autoridad entre los niños y los mismos docentes de la escuela primaria, los años de experiencia en el medio se reflejan en su gran habilidad para la mediación de la mayoría de los conflictos entre los niños y para la comunicación con los padres de familia.

Dentro de ésta misma investigación su participación ha sido imprescindible para que yo pudiera acceder al albergue y contara con las facilidades necesarias dentro del espacio. Fue por medio de él, a quien tuve la oportunidad de conocer desde 2002, que supe de los albergues escolares indígenas en Baja California y quien me invitó por primera ocasión al Valle de San Quintín. A lo largo de mi estancia en el albergue las charlas con el profesor Elías fueron muchas, algunas aparecen en mi diario como notas, otras tantas se quedan en el tintero donde ponemos la confidencia y las complicidades que la relación de investigación construye.

Guarde hasta el último momento de mi estancia la petición de una conversación, de un diálogo en extenso sobre su vida y sus experiencias como docente, a la cual desde luego accedió. Hice esta grabación hasta el final porque para mi era muy importante que se diera esta charla en un espacio de mucha confianza y libertad en el que el profesor Elías me contara todo aquello que considerase pertinente, toda vez que mi presencia durante esas semanas en el albergue le diera el sentido necesario para hacer esa “selección”, de vivencias, ideas y sentidos que me quisiera compartir. De éste modo no hubo series de preguntas y respuestas, sino un solo relato continuo.

Dio inicio el relato hablándome de su infancia como niño mixteco y por la experiencia de aprender el español, cuestión que le cambiaria la vida y marcaría en adelante el acceso a algunas oportunidades como llegar a ser docente.

“cuando me mandaron a la escuela, estamos hablando como de 10 años, por ahí, tardé mucho para poder aprender porque no sabía el español, ni el maestro me entendía ni yo le entendía al maestro, perdí un año, y así andaba, hasta que empecé a fallar, ya no iba a la escuela, empecé a agarrar monte, con mis compañeros, entonces durante esa semana que no nos vieron en la escuela el director dio el reporte y ya fueron a dar el reporte a la casa el lunes, el lunes que volvimos a faltar y ya cuando regresé en la tarde como que yo ya fui a la escuela, mi mamá ya estaba ahí y se había enterado de que no había ido a la escuela, me dijo ya regresaste, ah que bien, pero ya estaba la vara ahí lista para ser castigado, para que andaba yo haciendo esas cosas, entonces pues ya le dije, recibiendo mi varita, entonces confesé de que no le entendía yo al maestro y me castigaba porque realmente el maestro nos castigaba, nos pegaba pues y era miedo el que tenía, entonces estaba un maestro que el si hablaba la lengua indígena del pueblo, pero el no atendía los niños de primero, estaba no se si en cuarto, no me acuerdo, entonces ya el comité el que era el traductor pues, de nosotros, de las mamás más bien, ya dijo que si cual era el motivo de nuestra ausencia en los días de clase, entonces el director ya tomó la decisión de cambiar ese profesor que es bilingüe con los niños de primero, entonces ahí fue cuando yo aprendí, pues ya, el maestro bilingüe, aunque eso no existía antes (la enseñanza bilingüe) el enseñó sus clases objetivamente, nos mostraba la tortilla, no? así se dice en nuestra lengua, en nuestra casa, pero en castellano se dice tortilla, primero decía cómo se dice y ya contestábamos en coro en lengua indígena y ahora vamos a decirlo esto se llama así en español o castellano y así con las cosas, la puerta, con la ventana, con todas las cosas que estaban alrededor de la escuela, así empezamos a aprender, así se dice, así se saluda en nuestra lengua y así en español, en una semana ya era me puse bien contento porque ya empecé a conocer las cosas, ya empecé a conocer las letras, pero no sabía como juntarlas, si me decían tortilla, pues tortilla pero no sabía escribirla y el maestro empezó a formara palabras con nosotros, palabra papá, mamá, mesa, palabras así simples, pues de volada, empezó a desbaratar las palabras pa aprenderlas, no hablaba español a la perfección pero ya entendía, ya empecé a leer y así ya me fui”

El profesor Elías tuvo que dejar pasar la opción de estudiar la escuela secundaria que le ofrecía aquel maestro de primaria de manera excepcional por la relación de amistad que se había tendido entre los dos, (le ofreció alojamiento gratuito en su casa y asistir a la misma escuela que sus hijos) ya que la familia del profesor Elías, quién entonces tenía entre 15 y 16 años de edad no lo aceptó pues no era posible cubrir los gastos que ello ocasionaría, además era usual en la época que los chicos de su edad se incorporaran al trabajo del campo y colaboraran con los gastos familiares lo antes posible, además, la percepción hacia la escuela, entonces como ahora en muchos hogares campesinos, era que ofrece una utilidad muy reducida para la vida en el campo, dicha utilidad empieza con el dominio del castellano y termina con el aprendizaje de la suma, la resta, leer y escribir, lo cual era perfectamente alcanzable con asistir a la escuela primaria, por lo menos hasta el tercer año de primaria. El tercer grado de primaria era el mayor grado que se podía aspirar en un gran número de localidades campesinas y rurales en México hasta hace algunos años (y no dudaría que así siga siendo en algunas), si se quería terminar la primaria era necesario trasladarse al alguna población más grande a varios kilómetros de distancia. Terminar la primaria en el mundo campesino- rural en México sigue siendo una cuestión relacionada con las oportunidades económicas y de movilidad social de las familias, el derecho a la educación primaria es una abstracción únicamente, y más allá de éste derecho y su universalidad, está también la utilidad, o el sentido qué se le da a la educación básica en estas localidades.

El profesor Elías quería seguir estudiando, en su interior pensaba que de algo podía valer saber más, ser alguien “preparado”, pero a los 18 años, después de trabajar en la construcción de una presa lejos de Oaxaca, de nuevo en el pueblo, sus padres le volvieron a decir:

“yo quería si encuentro un lugar donde estudiar y ya empecé yo a pensar, hablo de la secundaria pues, esa era mi intención, pero no, mis padres decían, no, tu ya tienes dieciocho años, ya tienes que prestar tu servicio, ya vas para los veinte, ya sabes andar, ¿ya que vas a estudiar?, ya no tienes esa edad me dijo, no querían, pero yo si quiero decía, ya mañana hablamos me decían”

El servicio al que se refiere el Profesor Elías es un servicio gratuito que prestaban durante un año las personas del pueblo que supieran leer y escribir, consistía en llevar en un libro los registros de nacimientos, defunciones y otras de carácter civil, que facilitaran a los ayuntamientos llevar estos datos de las localidades sin agencia municipal. Además el nombramiento que lo hacía toda la comunidad consistía en un honor para el elegido quién se convertía en una persona con cierta jerarquía en la comunidad por su función de mediador con la instituciones del gobierno municipal.

El Profesor Elías a esa edad se inició como pequeño comerciante, formó una familia y empezó a construir su patrimonio como era lo usual en jóvenes de su edad en estas comunidades. Pero en su carácter de “secretario” del pueblo también se convirtió en un promotor del desarrollo social. Fue a través del EX – INI, el cual, era entonces en sus propias palabras “lo que se dice una institución”, refiriéndose a la capacidad de gestión y dotación de recursos económicos y servicios que tenía entonces dicha institución, lo que muchos llaman “la época de oro” del indigenismo mexicano, que se fundó la primera escuela primaria en su pueblo y él formó parte activa de este proceso, realizar este servicio además le abrió la posibilidad al Profesor Elías de seguir estudiando como quería pero también de enseñar lo que ya sabía.

“en el ranchito donde estaba pensaba que hubiera una escuela, entonces solicité al INI, entonces estaba en su apogeo el instituto nacional indigenista, entonces era lo que se llama una institución que construyeran un aula y si dijeron ustedes pongan esto, piedra, arena y nosotros ponemos todo lo demás, el pago de albañil y todo eso y pues se hizo la escuela y cuando terminaron se inauguró, me conocieron, un profe que todavía esta educación indígena y el profe este que falleció (Leovigildo), me conocieron y me preguntaron que si estudié, les dije si, terminé mi primaria, por eso me nombraron secretario ¿y te gusta que haya escuela en tu rancho?, me preguntaron, si les dije, porque yo cuando crecí tenía que caminar hasta allá y es mucho, y pues mis hijos, mis sobrinos quiero que estén aquí cerca, ahí me conocieron y entonces cuando autorizan el proyecto de educación que presentaron ellos, probablemente entonces era el director del INI el doctor Alfonso Caso a nivel nacional, entonces se creó ahí en la mixteca 60 plazas de promotor cultural, entonces mandaron a llamarme con un telegrama que recibí en un pueblo donde andaba vendiendo la ropa que yo mismo confeccionaba [---] el lunes me presenté en el centro coordinador indigenista de Tlaxiaco y digo pues vengo porque me llegó este telegrama, ta bien pásale me dicen y empezaron a platicar conmigo, ¿cómo ves que seas maestro para enseñar a los niños, no, no voy a poder dije, si no te voy a mandar ahorita me respondieron, vas a estar tres meses aquí te van a decir cómo van a atender a los niños, vamos a enseñar como van a enseñar a los niños, ta bien dije si puedo pues si le dije, y así me quedé en esa semana empezó el curso, ya llegaron los demás que fueron citados, estábamos pues los 60 aspirantes a trabajar, estuvimos tres meses en el curso y a los tres meses ya tenían una lista de los pueblos donde necesitaban el servicio entonces nos mandaron a trabajar a donde había maestros precisamente normalistas monolingües en español que tenían problema con los niños monolingüe indígena entonces nosotros éramos personal de apoyo para esas escuelas, éramos los interpretes atendíamos a los niños de primer grado”

En aquel entonces no existía la figura de profesor para el medio indígena, el promotor cultural bilingüe fue la primera figura de personal destinado a la atención educativa de niños con diferencias lingüísticas. En ese momento me di cuenta, pues yo desconocía que su primer nombramiento había sido el de promotor cultural bilingüe, que por su trayectoria el Profesor Elías ha estado presente en la educación indígena desde que éste se constituyó como un sistema de enseñanza diferenciado del nacional, y que por lo tanto ha vivido los diferentes tránsitos de la misma, hasta el momento actual.

El puesto de promotor cultural bilingüe le dio la oportunidad al Profesor Elías de continuar sus estudios de secundaria y posteriormente la normal.

“en ese año nos inscribieron para que hiciéramos la secundaria, sábados, domingo y vacaciones eran para asistir a clases, no habían vacaciones para nosotros, teníamos buenos asesores, para eso, entonces terminamos la secundaria y concluyendo un año más para hacer la carrera profesional porque entonces no había preparatoria para nosotros, era así, de la secundaria a la normal, entonces ya en el profesional nos dieron ya nociones de pedagogía, técnicas de enseñanza, historia de la enseñanza y todo eso, un año y el siguiente año ya nos dieron la plaza de maestro rural, no plaza de maestro bilingüe, eso no existía antes”

A partir de ahí puedo participar en distintas formaciones que se fueron creando a la luz de las políticas indigenistas que fueron cobrando vigor principalmente en estados como Chiapas, Oaxaca y Guerrero, como la Licenciatura en Investigación Social, ya desaparecida y con marcados tintes de educación socialista, sobre éste período comenta:

“entonces en ese tiempo me fue entrando más amor a la gente, me venía a la mente mi mamá, cómo mi mamá no hablaba español y cómo era amenazada por las gentes que hablaban español, todo eso, no, mis familiares, los de mi pueblo, las injusticias se fue reviviendo todo eso en mi mente, quería yo y sobre todo, había muy buenos maestros ahí donde fui becado, nos inyectaban puras cosas así y me rebelaba en contra de las injusticias”

“no llores mamá le dije, deberías de estarte contenta, porque yo donde ando sirviendo, así como estás tu, así también hay muchas gentes más, más, más que tu y yo, yo ya puedo, por lo tanto tú no debes llorar, debes estar contenta porque yo voy a hacer los papeles a esas gentes, así como el tío que te aviso que no iba a la escuela, le recordé a mi mamá, que ese tío habla el español, así quiero que haya más gente, en eso ando mamá”

Se desempeñó como docente en diferentes espacios, como los centros de integración social y escuelas primarias rurales e indígenas, durante un período fue comisionado para el diagnóstico de zonas indígenas en donde se fundarían albergues escolares en el estado de Guerrero. Durante esa época sobrevino un problema personal muy fuerte que le obligó a dejar el trabajo como profesor y trasladarse al estado de Baja California, concretamente a la ciudad de Tijuana donde trabajó como albañil a lo largo de 10 años.

“me fui a Tijuana porque pagan mejor allí de albañil, y mi esposa encontró una casa para trabajar, lo que gané en una semana de albañil era lo que ganaba en una semana de maestro y así se me fue, se me fue el tiempo hasta quien sabe que hubiera sido de mi, ya era yo segundero en la obra, pero mi hijo el más chico quiso casarse y volví al pueblo y me preguntan maestros, ya te jubilaste?”

Con 22 años de servicio acumulados se decidió a solicitar un reingreso y recuperar su antigüedad. Por recomendación de algunos compañeros maestros recuperó su plaza de profesor y su antigüedad (aunque no completa) y fue enviado al estado de Chiapas en la región indígena Tzotzil como profesor de una escuela unitaria, en la cual trabajó durante un año hasta que decidiera radicar definitivamente en el Estado de Baja California, para reunirse con su familia que se había quedado allí.

“estaba yo con los tzotziles, pero mis hijos se quedaron acá en Baja California, entonces tomamos la decisión de venir para acá con mis hijos, cuando yo llegué cubrí un interinato en preescolar, que me gustaba mucho para jugar con los niños, ya al inicio del siguiente ciclo escolar me dice el prof. Can, vamos a Ensenada para ver si le dan la plaza allá y llegan las gentes que están aquí, como Juan Teodoro, que era jefe de conflictos y me dicen usted se va con nosotros a San Quintín, y digo, bueno donde ustedes digan y me mandan al campo agrícola La Campana, atendiendo de 1 a 6 grado, terminé el ciclo escolar, logré el desayuno del DIF y que hicieran un pequeño albergue para los niños del campamento, el siguiente ciclo escolar me nombran jefe del albergue Del Valle, y voy para siete años aquí”

De acuerdo con el Profesor Elías, las nuevas generaciones de docentes para el medio indígena, en su gran mayoría, no conocen ni practican los principales preceptos de la educación para el medio indígena.

“aquí la educación indígena, muchos lo están haciendo como verdaderamente es, pero ahora ya muchos no lo hacen, ya muchos maestros nuevos ya nomás entran porque quieren trabajar, pero en verdad no saben, no tienen amor a esa palabra educación indígena, ¿Pero qué es educación indígena para usted? es vivir con la gente su sentir, platicar con ellos, orientarlos, visitar su casa o en la primera oportunidad quitarlos de ahí, pero no exigir nomás quiero que su hijo ya no falte, que compren uniforme, no, eso no es, hay que ver los casos, que es lo que pasa con cada uno”

El profesor Elías pertenece a una generación de profesores que fueron formados dentro de un perfil socialista, fue un período en que se impulsó notablemente la profesionalización para la docencia y en particular para el trabajo en ámbitos rurales y campesinos, el indigenismo estaba en una de las etapas con mayor crecimiento tanto como ideología, como política y operativamente, pero aún no existía la figura del docente para el medio indígena cuando él se incorpora como promotor cultural bilingüe primero y después como profesor ya en un centro de integración social que fue una de las estructuras educativas para el medio indígena más consolidadas durante dicha etapa, al igual que los albergues, de los cuales ha sido promotor, fundador y jefe o responsable como en la actualidad.

En su discurso es notable esa carga de pensamiento de corte social.

yo amo mi profesión, no por darme el lujo de ser maestro, sino que a veces cometo un error y es tan doloroso cuando no logro lo que puedo hacer pero siempre cuando veo a mis gentes como usted ve a esos niñitos descalzos como los regaño, hago como que me enojo, porque me acuerdo como crecí yo, para que sepan porque están aquí y algún día de grandes sea un ciudadano y esté agradecido”

El profesor Elías añora un época en que los profesores bilingües hacían lo “que se debe hacer”, ¿qué es lo que ha pasado a lo largo de estos años en los que parece haberse mejorado la labor docente por medio de la profesionalización y la capacitación de los docentes, para que de acuerdo con el prof. Elías, se haya ido a peor?

En la cotidianeidad el Profesor Elías, junto con la Profesora Melina, es quien más está en contacto con los familias de los niños, él quien además vive en la zona y conoce bien las problemáticas a que se enfrentan juega el papel de una suerte de consejero y también de apoyo en algunos casos que se presentan y que inciden directamente en el comportamiento de los niños en el albergue y su rendimiento escolar.

Hacia el final de la charla recordé que en esos días la responsable de albergues por la CDI estaba intentando impulsar un proyecto para que los niños en los albergues llevaran trajes regionales indígenas al menos los lunes que es la ceremonia cívica, la propuesta según me comentó ella misma, no fue bien recibida por los jefes de otros albergues, curiosamente señala, el Profesor Elías fue el único que recibió con agrado la propuesta e incluso se ofreció a confeccionar algunos trajes él mismo. Yo le pregunté, ya hasta el final que pensaba del proyecto y por qué estaba de acuerdo con el a lo que me respondió:

“Porqué es la identidad de ellos y no vamos a matarla”


[1] Fechas

July 15, 2007 Posted by gipsy79 | Uncategorized | | 1 Comment