Profesor Rogelio
En el albergue conocí también al Profesor Rogelio, es un profesor muy joven, con apenas cuatro años de servicio en la docencia, actualmente se desempeña como director comisionado de la escuela primaria del albergue Del Valle. Es originario de la región mixteca de Oaxaca, hablante de la lengua mixteca, variante alta.
Yo le pedí sostener una charla acerca de su historia de vida y su experiencia como docente, casi después de un mes de estar en el albergue, durante ese tiempo ya habíamos charlado en diversas ocasiones como durante la hora del recreo, mientras intercambiábamos el lonche del mediodía. Él aceptó enseguida, charlamos en la dirección de la escuela, el espacio le daba un poco de formalidad a la charla. Inicié comentándole acerca de la orientación de la investigación y poniendo en el aire las principales cuestiones para que él diera inicio y retomara aquello que me quisiera decir sobre lo que yo había planteado. El empezó hablando de la primera escuela a la que fue asignado como profesor de grupo en la ciudad de Tijuana y de quien había sido su directora.
“trabajé un ciclo completo en Tijuana en la escuela Quetzalcóatl, en esa escuela trabajé, cuando yo trabajé en esa escuela mi directora era la maestra María de Jesús González, fue mi primera directora, después tuve otro director cuando llegué al Valle, pero pues como que no me convencen los directores del Valle, no sé si son maestros tradicionalistas, el que como tengo el poder de director impongo, te digo las cosas tu hazlo, yo soy el director y tu hazlo y nos vemos mañana, entonces esa directora para mi me sirvió mucho, porque ahora que estoy al frente de la dirección, encargado de la dirección pues yo tomé lo que hacía ella consultar con los maestros si está bien lo que hacíamos, o no y si no pues no lo debíamos hacer, era una maestra que motivaba mucho a los maestros tanto para la enseñanza como para dar consejos, muy amable y pues no se me olvida que fue mi mejor directora para mí desde que entré y mis alumnos también pues no es lo mismo trabajar en una ciudad urbana que en la rural”
Era evidente desde ésta parte del relato así como en algunas observaciones que había hecho antes que el Prof. Rogelio mostraba cierto desencanto de trabajar en la escuela del albergue y que prefería trabajar en contextos urbanos, sin embargo solía resaltar con muestras de orgullo que a pesar de tener todas las dificultades que tiene por el espacio de trabajo el aprovechamiento de los niños que atiende es bueno y en los concursos de conocimientos por zona sus alumnos obtienen primeros lugares.
Desde su punto de vista las condiciones de las familias del albergue representan dificultades para el maestro que quiere desarrollar un enfoque más participativo con los padres, como según comenta se lleva a cabo en la ciudad.
“en Tijuana, aunque era en la tarde, los papas están encima de ti, “profe que anda haciendo ahorita mijo” “profe dónde anda mal” y “profe acá y profe acá” entonces como que tu mismo dices pues si no le echas ganas los papás se van a ir en contra tuyo, en contra de tu vocación, entonces te tienes que esmerar por investigar, por hacer mejor tu trabajo, por dejar buenos trabajos a los alumnos, además de que si descansas un poquito x que tienes la colaboración de los papás, les dices sabe qué su hijo anda mal en esto, trate de ayudarlo, por ejemplo en la divisiones ¿no?, ellos los van a ayudar, entonces pues esa es la ventaja allá en la urbana y yo cuando llegue aquí pensé que iba a ser igual, porque no sabía que aquí no apoyaban los papás, cuando yo llegué a trabajar aquí a la primaria de Los Olivos, la escuela que esta aquí cerca, llegué a atender tercero y cuatro y en Tijuana yo atendía cuarto grado, entonces cuando yo llegue aquí quise hacer lo mismo, trabajar lo mismo como estaba trabajando en Tijuana, invitar a los papás a que trabajaran conmigo por las tardes, cuando un niño tenía un problema sentarse el papá, el maestro y el alumno para poder explicarle, y el papá pasa más tiempo se dedica al niño en la casa y pues piensa que ellos lo van a apoyar pero pues resulto que aquí no hay apoyo de los papás y ese es el gran problema que me encontré yo de allá para acá y dije pues ni modo tenemos que trabajar aquí todo los maestros porque aquí los papás se van a trabajar desde las seis de la mañana hasta las cinco de la tarde y salen cansados”
La charla empezó a irse hacia ésta parte, acerca de lo que limita el trabajo de un profesor en escuelas como el albergue, poco de positivo dejaba entrever el Profesor Rogelio sobre éste panorama.
“estoy hablando ya de esta escuela, casi muy pocos papás vienen a preguntar cómo van sus hijos, si les mandas una nota en el cuaderno yo les digo que te firme tu papá y el papá va a decir pero por qué esa nota, le va a cuestionar al alumno o tiene la curiosidad de venir a preguntarte por qué esa nota, pero ni eso ha funcionado conmigo, por ejemplo aquí, los niños de quinto y sexto, los que están conmigo, yo les dejo nota en el cuaderno, que no trabajaron y que por favor pase su papá el lunes a hablar conmigo y no vienen y pues como que te desanima a veces, porque dices pues haces el esfuerzo porque su hijo salga mejor, porque tenga un futuro mejor y pues nomás no”
En ese momento, coincidiendo con un corte que se dio en la charla, aproveché para preguntarle acerca de su historia de vida, principalmente por su escolarización y su traslado a Baja California. Así, me contó que estudió en una escuela de educación indígena, pero eso no lo supo hasta después,
“yo no sabía que había dos clases de escuelas, para indígenas y para no indígenas, porque yo estudié en una escuela indígena allí cuando estaba en la primaria, pero no nos decían ésta es indígena y ésta no, porque yo me imagino que era el tiempo de castellanización, porque recibí puras clases en español”
Esta situación a mi me pareció natural, sobre todo en Oaxaca donde las comunidades indígenas son muy compactas, pensé que quizás cuando se es niño no es común desarrollar una conciencia de diferencia étnica a partir de asistir a un centro escolar, no al menos donde todos tienen el mismo origen y pertenecen a la misma comunidad, pero también se ve que desde niño, el Profesor Rogelio desarrolló una actitud de integración o asimilación muy clara a lo mestizo, sobre todo por el abandono del uso de la lengua indígena desde muy pequeño y de la vida en el campo.
Desde muy joven estuvo inclinado a viajar a otras ciudades que ofrecieran mejores oportunidades de empleo. En Oaxaca cursó el bachillerato tecnológico y de ahí se trasladó al estado de Nayarit y finalmente a Tijuana B.C., su deseo era estudiar computación, nunca entró dentro de sus aspiraciones convertirse en profesor de educacion indígena,
“mi idea no era ser maestro, para enseñar a los niños de primaria, mucho menos a indígenas, yo cuando salgo de mi casa que me vengo a Tijuana, mi idea era otra, pensaba ser maestro de computación, no me gusta, (corrigió) no me gustaba ser maestro para los niños, me gusta la computación”
En esa ciudad, algunas amistades le hablaron de la posibilidad de entrar al curso de inducción que se ofrece para ser profesor de primaria indígena y obtener una plaza como profesor en poco tiempo, la idea no le atraía mucho pero al final llevó sus papeles.
“unos conocidos de mi pueblo, que son maestros, me dijeron ¿qué onda no vas a ir al curso de inducción?, y yo, pues si les digo, pero como que no quiero,[..] yo no quedé en el curso porque en aquel entonces recibieron nada más 23, creo que fuimos a presentar papeles unos sesenta y tantos, y sólo quedaron 23, pero supuestamente que necesitaban tres más o cuatro más entonces y que iban a tomar promedios más altos de la preparatoria, entonces yo el promedio de la preparatoria lo tenía como de 9.2, entonces me hablaron a mí yo creo que por ser buen estudiante de la prepa”
Después de tomar el curso de inducción en la ciudad de Ensenada le es asignada una plaza en una escuela de la zona urbana de Tijuana en el turno vespertino. En esta escuela trabajo durante un ciclo escolar. Por motivos familiares pidió su cambio al Valle de San Quintín, pues su esposa, también profesora tenía ya la plaza en esa región. Coincidió también su cambio con el inicio de su formación profesional en UPN, donde también percibe diferencias entre la formación que se recibe en la ciudad y en el campo.
“A la UPN ingresé saliendo del curso de inducción, entrando en marzo, nosotros entramos en marzo a trabajar con los niños, y el mismo marzo pues nos inscribimos al curso propedéutico de UPN, entonces yo hice el curso propedéutico en Tijuana, con éste profesor Carlos, entonces el me aconsejaba también porque como estábamos ahí, convivíamos con él, me decía, no te vayas pal Valle, me pedía que no me viniera porque después me iba a arrepentir, y le digo pues no, nomás hice el curso propedéutico en Tijuana y en eso se da mi cambio, entonces entro al primer semestre aquí a la UPN de San Quintín, y pues el curso propedéutico en Tijuana es diferente al de aquí, como que los maestros, los de ahí de Tijuana como que ya están más especializados en su materia, son de lleno los de la UPN y aquí los de la UPN de san quintín son maestros que dan clases en primaria y que los fines de semana dan clases aquí, nomás que por su nivel de preparación también”
La dicotomía campo- ciudad, representada como negativo- positivo, sirve en el discurso del Profesor Rogelio para asociarla también con tradicional- moderno, pues como señala no se sintió bien con el cambio de forma de trabajar a raíz del cambio de región, sobre todo, como comentó antes, con quien fuera su nuevo director, a quien por su autoritarismo lo asocia con un maestro “tradicionalista”. Con éste director se ve enfrentado continuamente y pide ser reasignado, de éste modo llega a la escuela primaria del albergue Del Valle, donde le es asignado el grupo de primer grado, lo cual se convierte en un problema para él pues nunca había estado relacionado con tareas de alfabetización, desconocía los métodos y no se sentía seguro de poder llevarlo a cabo.
“yo cuando trabajé en primero yo no sabía que método iba a trabajar para primero, porque primero es un método y necesitas usar mucho material y todo eso, entonces yo desde que me dieron el grupo en junio, antes de irme de vacaciones, me dijo el Profe Lenin, regresando vas a atender primero, primero, y yo le digo es que no se nada, yo siempre he atendido tercero y cuarto, pero primero no, le digo, no sí me dice, atiéndelo”
Ante ésta situación, me relató una experiencia de formación muy usual entre profesores principiantes quiénes a menudo son capacitados por profesores con más experiencia sobre todo en cuestiones de alfabetización.
“yo tenía en aquel entonces hace dos años un puestos de zapatos, vendía zapatos y tenis en los globos de la Cárdenas, estaba yo un sábado y que llega una maestra del otro sistema y me compra un zapato, yo no sabía que era maestra y estaba yo con un cuñadito y le digo está mal tu trabajo, estaba chiquito iba en primero y le digo que está mal su suma y nomás le decía que estaba mal y no le decía por qué y en eso que se acerca ella y le dice, mira hazle así pones las unidades aquí y las decenas acá y como que le fue dando explicaciones y yo que me quedé con la duda y le digo es maestra o nomás se lo sabe así? Y le pregunto y me dice que es maestra en la Lázaro Cárdenas, la escuela que está aquí cerca, ah, le digo disculpe a veces son muchos maestros que a veces no conocemos, yo también soy maestro le dije, pero del otro sistema, del indígena, no me dice, mira cuando tu niño quiera aprender, porque ella pensó que era mi hijo, enséñale por unidades, decenas, centenas, le dije está bien gracias, y le pregunto qué grado enseña y me dice que todo el tiempo ha dado en primero y segundo, tengo 10 años atendiendo primero y segundo, yo necesito que me de unas clases le digo voy a dar primero el próximo año y no sé qué método voy a usar, y me dice que sí, la maestra muy amable, me dijo llega a mi casa, me dio la dirección de su casa, te espero mañana domingo de 7 a 9 de la noche te voy a dar un curso, y si, el domingo cerré el puesto y fui, ahí estaba la maestra, empezamos con el método global, tenía mucho material la maestra, me dijo ahora si, a trabajar maestro, ya me puso a decir cómo, en un pizarrón chiquito, me dio los libros pa sacarle copias, los materiales que ella tenía, usa estos materiales me dijo, para que te funcione, me tarde una semana y media con ella tomando el curso, y no me cobró, me dijo no te voy a cobrar ni un peso, como me pediste ayuda y somos compañeros, y de esa manera es como yo aprendí a trabajar con primer grado”
En otra ocasión, el profesor Manuel, a quien mencionaré más adelante, me había relatado como al inicio del trabajo escolar bilingüe en una zona de Tijuana, donde estaban trabajando como en un período de “prueba”, ya que los colonos los condicionaron a obtener buenos resultados de aprendizaje con los niños o se iban, él y otros profesores con más experiencia tuvieron que dar “capacitación” Express y gratuita a sus compañeros de trabajo más jóvenes y con menos experiencia para que avanzaran satisfactoriamente en l la escuela. Esto revela cómo desde hace décadas y hasta la actualidad la capacitación previa que recibe el profesorado indígena es insuficiente, lo cual considero que tiene un margen de aceptabilidad pues ninguna capacitación previa para el trabajo docente será completa y sin vacíos ya que es imposible traducir en una serie de procedimientos los procesos de relación y de enseñanza-aprendizaje que hay en el aula, sin embargo, resalta que incluso aspectos básicos como la alfabetización no son tratados a profundidad y con el nivel de calidad que se requiere.
Durante el relato también me di cuenta de que el profesor Rogelio como muchos otros profesores bilingües que conozco cuenta con una fuente de ingresos alternativa a su trabajo como docente, el comercio informal, como es su caso, es una de las ocupaciones más comunes entre profesores en servicio que se ven en la necesidad o desean tener otros ingresos.
Él llego a ser director comisionado por un desajuste interno en la escuela primaria cuando se convierte de organización completa a incompleta, pues le es retirada la plaza de director al centro y uno de los profesores que están frente a grupo tiene que asumir la dirección de la escuela en calidad de “comisión”, por lo que se percibe una compensación, ninguna de las profesoras, con mayor antigüedad que él estuvo en condiciones de aceptar la “comisión” y quedó en sus manos.
Acerca de su formación en la UPN, la cual está a punto de concluir menciona:
“cuando yo entré a la UPN yo pensé que era una universidad que te iba a ayudar en cuanto el manejo del libro del maestro y los materiales que manejamos yo pensé que para eso era, entras a UPN y resulta que te encuentras mucha teorías, que la de Piaget, la de Vigotsky, y todo eso, entonces yo digo, cuando entré a primer semestre, ¿esto para en qué me va a ayudar en mi práctica?, en nada, no me va a decir haz así para que puedas resolver un problema de tus alumnos, pero si tiene una relación las teorías te dan una guía, no te dicen cómo pero si más o menos te dan una secuencia de que puedes hacerle así a los niños en la práctica entonces hay una relación, si tu entiendes lo que estas leyendo y lo relacionas con tu práctica, y dice, ah pues eso que dice ese autor yo lo estoy haciendo y lo que dice ese otro autor no lo estoy haciendo, lo voy a hacer a ver qué pasa, entonces si hay una relación, todo está en comprenderlo, pero también me gustaría compartir con otros maestros del otro sistema”
Para el profesor Rogelio el trabajo que se hace en el “otro sistema”, el regular, es un referente importante que debe tener educación indígena, me comentaba en otra charla cómo la formación que recibe un profesor de escuela regular es muy buena y aprenden a llevar portafolios y otras estrategias pedagógicas, como lo que hace la profesora Rosa Isela en la escuela del albergue, porque ella sí estudió para profesora de escuelas regulares y en educación indígena eso no se ve. Conocer más de lo que hacen ellos sería muy bueno, concluye. Para mi es muy importante que compartan estos puntos de vista conmigo en las charlas, pues yo he venido construyendo la idea de que es importante que el profesorado de escuelas regulares conozcan y reflexionen sobre la práctica pedagógica en educación indígena, sobre todo porque la escuela regular admite a un gran número de niños con diferencias etnolingüísticas y sobre todo desde la necesidad del dialogo pedagógico o entre “pedagogías”, no desde la verticalidad que se mantiene en el sistema escolar mexicano. De este modo, yo concuerdo con el profesor Rogelio, que el profesorado bilingüe debería conocer más de lo que se hace en la escuela regular, pero agregaría que la escuela regular debería conocer también, un poco más, lo que se hace en el subsistema bilingüe indígena.
Yo quería explorar más acerca de sus experiencias escolares y cómo las relacionaba en el presente, con su trabajo como profesor, sobre éste punto es claro como el Profesor hace una asociación negativa entre la escuela y los profesores del pasado con “lo de antes”, con formas de trabajo que se han de superar para ser más dinámicos.
“yo recuerdo los maestros que nos dieron en aquel entonces, a veces digo, ah si es cierto, yo los estoy trabajando así con mis alumnos, lo que me enseñaron a veces lo aplico, pero sin darme cuenta y trato de cambiarlo pues y digo, ah, esto me enseñaron así y lo niños como que se aburren, entonces trato de cambiar”
Una de las situaciones más paradójicas que enfrentan generaciones de profesores jóvenes como es el caso del Profesor Rogelio es el hecho de que cuando ellos fueron a la primaria la escuela era para la castellanización (como en realidad sigue siendo ahora) y dejar de hablar la lengua materna se volvía imperativo para poder seguirse escolarizando, sin embargo ahora, al estarse preparando como profesor bilingüe tiene la tarea de revalorar el uso de la lengua materna y promoverla en el aula
“llegas al curso de inducción y te dicen oye, ¿por qué no hablas la lengua indígena, los maestros no te enseñaron? Y, la mera verdad, no aprendí ni una palabra, yo estudié en una escuela indígena también y mis maestros no nos enseñaron lengua indígena, no como ahorita que estamos enseñando aunque sea palabras, a hacer oraciones, que no nos enseñaban en aquel entonces, ahora llegas al curso de inducción y no, ya no es así, yo pues venía con otra idea de educación indígena”
¿Pero usted si hablaba Mixteco en su casa o con la familia?, tampoco, todo el tiempo no, cuando se requiere se habla y cuando no se habla español.
Era evidente su actitud de incomodidad en el subsistema y esto a mi me iba generando mucha inquietud, pues ante todo su percepción es una de las realidades del sistema, no a todos los profesores bilingües les agrada serlo, o aquello no llena sus expectativas, no todos tienen sienten el mismo compromiso con la práctica ni con el ideal de la educación indígena bilingüe, el Profesor Rogelio, en parte me iba mostrando a su manera como de entender educación indígena desde una marca de déficit social y de retraso cultural, una forma de percibir y actuar como docente que tiene su razón de ser, aunque esto se condene desde los discursos con mayor corrección política.
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