Profesor Marcelo
Además de estar en albergue Del Valle visité una escuela muy pequeña, de tan sólo una aula y un patio cívico, se trata de la escuela “Pueblo Pobre” (traducción al castellano de “pueblo mixteco” en lengua mixteca) en un zona algo retirada del centro de población de San Quintín, se localiza donde antes hubo un campamento agrícola pero que ya no funciona más, ahí se quedaron muchas familias, mixtecas la mayoría y de un mismo pueblo de Oaxaca casi todas. La pequeña escuela está a cargo del profesor Marcelo a quién contacté por teléfono a mi llegada al valle de San Quintín, Tuve la oportunidad de conocerlo unos años atrás cuando él estaba por presentar su tesis de maestría en UPN y yo me encontraba a cargo de la oficina de cultura de la CDI en Baja California.
El profesor Marcelo es de origen Mixteco, de la región alta de Oaxaca, cuenta con 10 años de servicio como docente en el medio indígena Yo quise conocer la escuela donde él enseñaba pues antes me había hablado de ella, le comenté de mi investigación y el se mostró interesado en participar. A mi desde el primer momento me pareció que era una buena oportunidad contar con un relato de experiencia del profesor Marcelo y su interés me indicó que era un buen principio para que incluir su participación en la investigación y que pudiera insertarse como parte de un proceso natural de establecimiento de relaciones significativas durante el trabajo de campo. La escuela “Pueblo Pobre” es unitaria, es decir cuenta con un solo grupo y un único docente que hace también de “director comisionado”, su población equivale al número de alumnos que acuden a un solo grado en una escuela urbana por ejemplo, ronda entre los treinta y cuarenta porque va variando de acuerdo a la época del año. La escuela luce en buen estado de pintura y materiales, el profesor Marcelo tiene organizada un pequeña biblioteca de aula que la hace lucir bien, hay armonía, los niños se ven bastante acoplados a trabajar todos juntos pese a las diferencias de edades, el día que los visité, ya por la tarde[1], el profesor Marcelo los dejó marchar a sus casas, muchos no querían irse, querían escuchar nuestra charla y continuaban ahí.
El ambiente era muy bueno para el tipo de conversación que estaba buscando, es decir, que el profesor Marcelo se sintiera en confianza para abrirme su experiencia personal y docente. En otras ocasiones ya le había comentado los propósitos de la investigación y hacía dónde estaba orientando las conversaciones con los profesores así que no tuve que abundar mucho más.
El profesor Marcelo es egresado reciente de la Maestría en Formación Docente de la UPN en Ensenada, yo esperaba que en su discurso apareciera de manera más común el manejo de recursos teóricos y un tipo de mirada más objetiva al momento de explorar sus experiencias docentes y así fue.
Dio inicio con su relato hablándome de lo que había investigado en su Tesis de Maestría sobre el origen de la educación indígena en San Quintín.
“en un principio como le describía anteriormente aquí en el valle de san quintín, los profesores, los primeros que entraron era con nivel de secundaria, pero tampoco no había mucha preparación académica para ese sector en ese momento, conforme fueron pasando los años y conforme se vio que habían más personas, porque los primeros los tuvieron que sacar de los campos, eran jornaleros, en aquel entonces, en el 83, y ya a partir de los siguientes años ya se empezó a pedir con preparatoria, pero aún así dentro de lo que es la profesionalización de los indígenas o de las indígenas pues es escasa porque en la década de los ochentas aquí en el valle de san quintín pues el requisito era hablar una lengua y tener nociones de lo que es la cuestión cultural y pues no, no se pudo hacer que entraran sólo personas hablantes, de tal forma que hubo un conflicto interno entre los compañeros, a lo mejor un poco como discriminación por decir entre compañeros que estaban dentro del mismo sistema hubo un problema que surgió entre mestizos e indígenas y hubo una ruptura dentro de esta cuestión, entonces las personas que eran mestizas se quisieron separar y formaron una nueva zona, fue muy fuerte ese conflicto, fueron muchos compañeros no tengo idea de cuantos pero se dice que fueron 80 que se salieron del sistema de educación indígena, algunos también indígenas se fueron, el problema que está aquí es que las personas que se fueron eran de ascendencia indígena pero que ya no crecieron en su población de origen entonces claro que hablaban la lengua y todo, pero ya no tenían ese sentir, la identificación con las personas indígenas y también decidieron irse, entonces así a grandes rasgos es como ha sido la cuestión de la educación indígena aquí en el valle de san quintín, pues actualmente los primeros maestros ya tienen entre 20 y 23 años de servicio”
Evidentemente para mí estos datos eran valiosos, había leído su Tesis y dado cuenta del proceso que el Profesor Marcelo comentaba ahora en la charla, el origen de la educación indígena en San Quintín, que es de alguna manera similar al de Tijuana, donde también fue un proceso conflictivo, visto por algunos sectores como una imposición. En el caso de Tijuana, los profesores bilingües que habían sido convocados a venir desde el estado de Oaxaca, entre ellos el Profesor Ramiro con quien hablaría más adelante, para impartir clases en la que sería la primer primaria de educación indígena en el estado, tuvieron que verse confrontados por los propios habitantes de la colonia donde se encontraba la escuela, en su mayoría hombres y mujeres mixtecos quienes estaban en contra de que sus hijos asistieran a una escuela de educación indígena.
Tal y como me narra el profesor Manuel, fundador de ésta escuela, quien no participa en la investigación pero que ha tenido la amabilidad de relatarme algunas de estas vivencias, tuvieron que hacer frente a la población en contra y proponerles que les aceptaran por un período de prueba de algunos meses en el que si no veían los resultados esperados en el aprovechamiento de sus hijos ellos mismos se retirarían de la escuela para que les asignaran profesores mestizos. De igual modo en San Quintín, me relata una funcionaria de CDI que vivió el proceso, en un primer momento las familias no querían que las escuelas fueran de educación indígena, pero la única institución que en esos momentos asumía la responsabilidad de la atención educativa de los hijos de jornaleros migrantes era el INI, hoy CDI, la única oferta que ésta institución podía hacer era la de construir albergues escolares, los que siempre han sido llevados en colaboración con la DGEI, por ésta razón, educación indígena era la única opción para tener escuelas en la zona, por la vía federal.
Esto yo ya lo sabía, por eso tenía interés por preguntarle algunas cosas al profesor Marcelo, cuya tesis “Educación Indígena en el Valle de San Quintín, una respuesta educativa a la diversidad cultural” sostiene la idea de que éste tipo de oferta educativa es una demanda de la población, y no el resultado de una imposición como había sido en sus inicios, en ese sentido me parecía importante ubicar ese tránsito de una situación a otra en la versión del profesor Marcelo, pero a la vez no quería que la conversación se orientará sólo a este tipo de datos, sino que quería conocer también la historia del profesor Marcelo. Por fortuna a la primera observación que hice acerca de historia personal él se mostró abierto a tocar el tema y remontó a su niñez en Oaxaca.
y acerca de su historia personal, cuando llega usted a Baja California? “Lo que pasa es que yo tengo una historia particular, voy a empezar desde hace tiempo, yo tengo un defecto físico en la mano, y en los pueblos piensan que eso es del diablo o un castigo, entonces casi por lo regular no me tuvieron en el pueblo, por pena yo pienso, por eso fui a un albergue y luego me vine a ensenada sin hablar casi nada de español, entonces al entrar a una escuela en ensenada, si conocía muchas cosas, si entendía y podía leer pero no sabía lo que significaba, yo podía leer mariposa o llanta pero no sabía que era, tenía como ocho o nueve años, ¿en Oaxaca estuvo en un albergue del INI? Si en ese albergue nos mandaron pero eran unas condiciones muy malas, no se como sean ahorita porque ya son muchos años, eso fue en el 80 u 82, eran unas condiciones muy malas, lejos de ser un albergue en donde los niños disfrutaran, porque a esa edad es importante jugar, nosotros teníamos que hacer todo para poder comer, primero había que organizarse en equipo para ir a traer leña desde Juxtlahuaca, de por allá del cerro, y pues también las personas que atendían el albergue no estaban preparadas, al niño que traía más leña le daban más comida, no había gas, otro día nos tocaba ir a traer agua como a un kilómetro. y teníamos que cargar nuestro bote, otro día nos bañamos en el río y en invierno muchas veces estábamos enfermos y el que estaba a cargo del albergue nos agarraba y nos aventaba a la hondura del río y a veces sin saber nada, ahí nos ayudábamos entre todos para no ahogarnos, por eso en cuestión de los albergues no tengo buenos recuerdos, ¿pero seguro era un albergue del INI?, si, entonces me empiezo a acordar como era, nos mezclaban en el albergue con niños grandes, y ellos nos pegaban una recia, nos quitaban nuestras cosas, había muchas chinches, ácaros, piojos, las camas olían a orina, era un total desastre el albergue, de tal forma que bueno esas eran las condiciones, y después nos obligaban a comer algo que no queríamos, un recuerdo amargo que tengo, es de cuando no nos alcanzaba la comida, en el albergue tenían marranos de engorda, mataban unos marranos, pero no lo hacían de diferentes maneras, lo hicieron en mole, mole de carne de cerdo en la mañana, mole de carne de cerdo a mediodía y mole de carne de cerdo en la tarde, claro el primer día nos cayó bien, el segundo día también y el tercer día y no se acababa el cerdo, de tal forma que el marrano lo comimos una semana y todos andábamos con disentería, todos enfermos pero no nos dejaban salir hasta que nos lo comiéramos todo, entonces ahora pienso, como es que nos obligaban si era un albergue para que tu vayas a aprender”
Mi insistencia en hacerle recordar si el albergue del que me estaba hablando era un albergue del Ex – INI, como en el que en ese momento yo me encontraba conociendo, era por el asombro de las terribles vivencias y condiciones que me iba relatando, asombro que en ese momento me hacía venir a la mente otras vivencias de niños en albergues que había leído en diagnósticos mientras trabajaba en CDI, pero también me hacia pensar en lo presente, en los niños del albergue Del Valle y sus condiciones de vida en él, que de ninguna manera tenía que ver con lo que el profesor Marcelo me relataba pero que seguían siendo condiciones muy duras tanto en lo físico o material como en lo social.
Al llegar a Baja California, como comenta en el párrafo anterior, él no tenía ningún habilidad de comunicación en lengua castellana puesto que el mixteco era su lengua común, tanto en el albergue como en su familia, le llevó algún tiempo adquirir la segunda lengua, cuestión por la que fue discriminado por compañeros y algunos profesores, recuerda que fue en la escuela secundaria donde ya se sentía seguro de comunicarse con los demás, su interés por seguir estudiando lo llevó a optar por los apoyos que se brindaban por aquel entonces a jóvenes indígenas.
“fui a la secundaria pero eso es muy difícil cuando la situación económica no es muy buena, terminé la preparatoria, claro que trabajando sábados y domingos, para mí no había vacaciones, primero en Chapultepec y luego en Vizcaíno, hasta establecernos en san quintín, yo siempre quise seguir estudiando, no me importaba qué profesión, esa era mi meta, y si obtuve una beca para estudiar en Saltillo en la escuela Narro, pero cuando llegué teníamos que pasar entrevistas y no me alcanzó el dinero, me tuve que regresar, después me fui a Tecomatlán, Puebla, ahí estuve dos años en un instituto agropecuario, pero había muchas cuestiones políticas, movimientos estudiantiles y algunas de las cosas que veía no me gustaban, me tuve que salir, aunque había obtenido hasta la mención honorífica”
De su ingreso como profesor bilingüe comenta:
“la radio lo anunció (el curso de inducción), cuando recién surge la radio, en el 94, por ahí nos enteramos, había mucha demanda de profesores o promotores, porque claro que no teníamos el título de profesores entonces, sino que nos hablan así por respeto pero profesionales no éramos, había mucha demanda pero ahorita son otros tiempos, hay muchos que ya están preparados, eso fue cuando ingresé, y pues tuve que hacer la licenciatura en la UPN, cuando salí me titulé”
Conformé iba a abordando el tema del profesorado bilingüe y su ingreso a la docencia, apareció el tema de las motivaciones, lo que lo llevó a decidirse por ser profesor bilingüe.
“lo que me motivó, muchas veces lo primero que tienes que buscar es un trabajo, es decir la cuestión económica y ya entrando al sistema lo que te motiva es ver las necesidades de nuestra gente indígena pues es la que más ayuda necesita pero quieras o no la cuestión económica es la que más te empuja a entrar como profesor”
Más tarde él volvería a éste tema de las opciones profesionales de los y las jóvenes indígenas, pues se ve que dadas las limitaciones que él mismo ha sufrido es una parte muy sentida en sus reflexiones.
En el período que ingresó el Profesor Marcelo al curso de inducción éste era únicamente de tres meses de duración. Se hablaba de una capacitación intensiva para la docencia. Él recuerda haber hecho el curso en una situación muy precaria en la ciudad de Ensenada, debido al corto tiempo del que disponían para formarse debían llevar muchas lecturas y por falta de vivienda en la ciudad dormían en una escuela secundaria. Al término del curso de inducción le fue otorgada su plaza de profesor indígena su generación fue la última en recibir la plaza directamente después del curso de inducción, a partir de entonces se creó la figura del becario quien al término del curso de inducción ya trabaja frente a grupo como profesor pero la plaza federal le es asignada hasta que cubre un porcentaje de créditos de la licenciatura LEPEPMI en UPN.
El profesor Marcelo, como cada vez más profesores bilingües de su zona, realizó estudios de maestría.
“después se ofertó una maestría y entré a estudiarla siempre pensado en mejorar mi práctica y no para escoger un mejor lugar para trabajar, porque eso ya lo tuve, estuve cinco años en la mesa técnica, en la supervisión escolar de mi zona a cargo de los programas compensatorios, en el cual hablamos también de escuelas multigrados y atención a los niños con más rezago, entonces por eso decidí venir también a esta escuela, por la misma situación de la formación, porque vemos que es donde más atención necesitan los niños, porque con un solo grado en una escuela completa es otro tipo de atención, pero aquí si se necesita apoyarlos, motivarlos más”
El profesor Marcelo ha participado en capacitaciones que se han ofrecido a raíz de la implementación del programa de educación intercultural, por lo que su discurso se ve muy nutrido en el manejo de los conceptos principales en las acepciones que se les da en el ámbito oficial.
Destaca por ejemplo la importancia que concede en su discurso a todo lo relacionado con el uso de la lengua materna en educación indígena y señala el rezago que se tiene sobre este tema en las aulas de las escuelas primarias bilingües del valle, donde el trabajo en éste sentido lo considera nulo.
A mi me pareció importante explorar con el profesor Marcelo éste punto, ya que en otras conversaciones que había sostenido antes el tema de las lenguas maternas no tiene mucho eco o debate fuera de lo que ya se sabe que “debería ser”, es decir, que el adjetivo “bilingüe” es un membrete que no refiere a una práctica pedagógica particular pues la práctica real se da en castellano. A lo sumo, lo que se suele decir es que “aquí no se puede”, refiriéndose al contexto bajacaliforniano como en las comunidades de origen donde al menos todos los niños son de un mismo grupo étnico. Aquí el hecho de que la mayoría de la población infantil es migrante, cada uno con su cultura y su lengua, representa un obstáculo para el profesorado enseñar en lengua materna pues son muchas las que hay en una sola aula.
Sin embargo, como bien sabemos por otros estudios y porque es una realidad más que evidente, ni en las comunidades de origen, en Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Veracruz entre otros, el bilingüismo en las aulas es mucho más que eso, un discurso de buenas intenciones, con excepciones donde algún proyecto personal o de grupo escolar motiva a algún docente a llevarlo a la práctica pedagógica de manera sistemática.
El profesor Marcelo, forma parte del grupo de los que piensan que la diversidad lingüística en las aulas a causa de la migración dificulta el bilingüismo, el que considera la cuestión medular de la educación indígena.
“Políticamente hablando la bandera de la educación indígena es la lengua, es lo que nos dicen que nos da la pauta de lo que es educación indígena, lo que está establecido, pero la realidad es otra, la comunidades migrantes cada vez están más castellanizadas se habla de lo que es lo proceso de transculturalización, se van integrando a la forma de vida de donde llegan, pero lo que nos da la fortaleza de seguir existiendo, es eso, la cuestión de la lengua, aunque muchos piensan que es una parte que no es lo definitivo pero si no fuera por la cuestión de la lengua y todos habláramos español aunque tuviéramos diferentes costumbres como los regionalismos no hubiera ningún problema, entonces tiene que ver mucho esa cuestión, porque estamos cambiando mucho esa mentalidad de que ya no es la lengua, sino que hay otra cuestiones, pero realmente educación indígena está porque existen trabas en cuanto a la comunicación con el español entonces al niño indígena hay que enseñarlo a que escriba y puedan acceder al sistema nacional o dentro de la convivencia nacional porque al no poder manejar la segunda lengua que es el español pues claro que será un mundo totalmente diferente, pero vemos que eso ya está superado, ya son pocos los niños que necesitan realmente de esa atención, por ejemplo aquí tengo niños indígenas pero son de ascendencia, nomás hablan sus papás y nosotros por más esfuerzo que hagamos por enseñarle la lengua si en la casa no lo practican difícilmente aquí lo vamos a hacer, entonces eso es lo que nos hace ser fuertes porque usamos todavía lo que es la cuestión de la lengua”
Un bilingüismo escolar inexistente, ¿cómo puede sostener un sistema de escolarización bilingüe?
“si hay niños mixtecos se manda maestros nahuas o zapotecos, eso se da en cualquier parte del país, sólo por cumplir en parte una política de que sea indígena el que lo está atendiendo allí, sin embargo la realidad no es esa, la realidad es que requiere que se atienda en su lengua, caemos en una misma situación, estamos hablando de educación indígena claro pero no es real al no ser atendido en su lengua, caemos en los mismo problemas de siempre, la formación termina siendo toda en español, se retoman algunos aspectos de la lengua, se enseña cómo se dicen algunas cosas pero hasta ahí, pero así cómo dicen que debe haber un bilingüismo funcional y equilibrado de tal forma que al egresar de la primaria tengan el dominio de su lengua indígena y del español eso es una utopía”
Llegado a este momento el nivel de complejización del tejido de los argumentos del profesor Marcelo a mí me iban dando mucho qué pensar sobre la política de educación bilingüe y las contradicciones que presenta su práctica, aunque esto no desentraña nada nuevo, lo ficticio de la educación bilingüe en México es uno de los elementos centrales de una política social, cultural y educativa hacía los pueblos llamados indígenas de doble cara ampliamente conocida y solapada desde la Secretaría de Educación pública.
Ése qué pensar, al que me refiero, tiene que ver con comprender ¿qué es lo qué pasa cuando se es profesor bilingüe, por decreto o por ideología en el caso de algunos, y en la práctica se tiene todas las limitaciones que ya conocemos? Ser un profesor bilingüe y no tener otra elección que castellanizar, pero tampoco poder poner en duda el proyecto bilingüe porque fuera de él no existiría tu profesión. El grado de polarización que hay entre lo ideal y lo real es más que una simple polarización, pues está lleno de matices que cada experiencia escolar y docente tiene del fenómeno.
Son tantos años de interiorizar el discurso oficial que sea quizá muy complejo buscar estos sentidos y sobre todos los cientos de matices que puede tener, más de los que muchos estarían dispuestos siquiera a prestar atención, principalmente los grupos academicistas empeñados en convertir a los profesores bilingües en profesionales súper héroes con competencias multidisciplinares y de alta efectividad etc.[2]
Más allá de esto, si no hay un bilingüismo real en las aulas que es por todos conocido y fuera de una política segrecionista con careta de pluralismo cultural, ¿hay algo más qué sostiene educación indígena?, ¿que sentido tiene para un profesor bilingüe, la atención diferenciada por motivo étnicos en el país, si no puede llevar a cabo su tarea principal que es enseñar en lengua materna, como señala el profesor Marcelo?
El profesor Marcelo sostiene que hay una necesidad de que existan escuelas para niños indígenas porque en el sistema regular estarían expuestos a discriminación y a la falta de sensibilidad de los profesores mestizos. De acuerdo con su posición E.I. tiene un futuro largo en el panorama educativo nacional porque tiene una base institucional importante y porque existe aún la demanda del servicio.
Con estas observaciones hechas por el profesor Marcelo yo había dado por concluida la charla y le había expresado mi agradecimiento por su tiempo, pero ya con la grabadora apagada seguimos hablando del tema y en poco tiempo él me pidió que la volviera a encender porque lo que me iba a decir era muy importante de tener en cuenta cuando se habla de profesores bilingües.
“¿Hasta donde puede uno escoger? pues nosotros no tenemos esa noción, como por ejemplo, el hijo de un doctor, el niño va a tener más movilidad en cuanto a ver qué carrera le conviene, pero nosotros que somos hijos de campesinos, a lo mejor todas las carreras se nos hacen igual porque lo único que tuvimos fue contacto con el campo, la tierra, entonces en la profesionalización del indígena tiene que ver mucho eso, a veces nos conformamos, porque luego se dice pues “siquiera entra de profesor”, y se desvaloriza mucho la formación de los niños”
“Quiérase o no si tiene que ver con la cuestión cultural, que sigamos siendo campesinos o jornaleros, porque tiene mucho que ver como ve el niño a la escuela pues actualmente los padres envían a sus hijos a las escuelas por las mismas situaciones que viven, quiero que vayas a la escuela para que no sufras como nosotros todos los días en el campo, todo sucio, cansado y los mandan a la escuela también y si preguntas qué quieres ser de grande, pues no saben, ahí tiene que ver mucho la familia, tu campo de acción para el futuro no lo ves muy cierto, no has tenido mucho contacto con las carreras, aunque en la secundaria nos dan una orientación vocacional y todo pero no es lo mismo que vivirlo”
La cuestión de la lengua:
“luego esta la cuestión de la lengua pues, por ejemplo yo no hablaba bien el español, a los nueve, diez, once años, todavía en la preparatoria tenía muchos problemas para comunicarme en español y luego para comprender los textos, entonces quiérase o no la profesionalización del maestro indígena es un entramado de situaciones porque tiene que luchar contra muchos obstáculos, primero contra la lengua, contra la cuestión de la comunicación, o sea poder expresarse bien en la segunda lengua, no pensar de forma paralela las dos lenguas porque se pierde el sentido, porque también muchos de nosotros como maestros queremos hablar español como hablamos la lengua indígena y no, entonces es muy difícil superarse en cuanto a eso del lengua, por eso muchos desertan, otros por la cuestión económica y así se generan los rezagos, como los niños que trabajan aquí en el campo, ya es cuestión cultural, y no es tanto la cuestión sino la situación que vivieron los padres, no pudieron acceder a una educación y también se ve, eso está muy de moda aquí en el valle como en los ochentas, los niños trabajan en el campo porque es redituable, al padre le genera un ingreso”
“pero la mentalidad cambiando poco a poco y ya se ve la escuela como un factor de movilidad social y si por ejemplo, salir de una familia monolingüe sin tradiciones escolarizadas ni nada es bastante difícil por eso cuando uno ya está aquí es importante luchar contra todo eso y salir adelante, como en este caso, ya estoy atendiendo a los niños y debo de comprender la situación en la que viven y apoyarlos”
¿Cómo se atienden los casos de monolingüismo en lengua indígena en las escuelas?
“poco a poco a través de la interacción van aprendiendo, es más fácil con niños que ya entienden el español y hablan también la lengua indígena, porque les hablas en español y ellos le dan la comunicación en la lengua indígena y es más rápido su acceso para aprender la segunda lengua, no es lo mismo que si estás en un contexto como en el que tu eres monolingüe y el otro sabe puro español entonces no hay forma en que nos comuniquemos, no hay un medio que sea el vínculo para comunicarnos porque aquí entre los niños por lo regular son parientes y los niños se ayudan, se traducen, se dan mayores vínculos de comunicación pero cuando no los hay es difícil de aprender”
[1] El horario escolar en la escuela “Pueblo Pobre” como en todas las escuela primarias del país es de 08:30 a 12:00 hrs, sin embargo, el profesor Marcelo participa éste año en el programa REDES en el cual se trabaja en las escuelas durante tres horas más en la tarde tres días a la semana, el objetivo del programa es “abatir el rezago en la enseñanza”, la participación de los docentes en este programa es opcional y a cambio se recibe una compensación económica.
[2] Una referencia de estos trabajos son los que realiza Luis Enrique López desde la OEA, quien propone un cuadro de habilidades y competencias que debe desarrollar un profesor bilingüe que anexo en otro capítulo de la tesis.
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que es LEPEPMI?
creo que seria muy interesante leer estos testimonios en contrapunto con los discursos oficiales de educacion indigena.