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Profesor Marcelo

Además de estar en albergue Del Valle visité una escuela muy pequeña, de tan sólo una aula y un patio cívico, se trata de la escuela “Pueblo Pobre” (traducción al castellano de “pueblo mixteco” en lengua mixteca) en un zona algo retirada del centro de población de San Quintín, se localiza donde antes hubo un campamento agrícola pero que ya no funciona más, ahí se quedaron muchas familias, mixtecas la mayoría y de un mismo pueblo de Oaxaca casi todas. La pequeña escuela está a cargo del profesor Marcelo a quién contacté por teléfono a mi llegada al valle de San Quintín, Tuve la oportunidad de conocerlo unos años atrás cuando él estaba por presentar su tesis de maestría en UPN y yo me encontraba a cargo de la oficina de cultura de la CDI en Baja California.

El profesor Marcelo es de origen Mixteco, de la región alta de Oaxaca, cuenta con 10 años de servicio como docente en el medio indígena Yo quise conocer la escuela donde él enseñaba pues antes me había hablado de ella, le comenté de mi investigación y el se mostró interesado en participar. A mi desde el primer momento me pareció que era una buena oportunidad contar con un relato de experiencia del profesor Marcelo y su interés me indicó que era un buen principio para que incluir su participación en la investigación y que pudiera insertarse como parte de un proceso natural de establecimiento de relaciones significativas durante el trabajo de campo. La escuela “Pueblo Pobre” es unitaria, es decir cuenta con un solo grupo y un único docente que hace también de “director comisionado”, su población equivale al número de alumnos que acuden a un solo grado en una escuela urbana por ejemplo, ronda entre los treinta y cuarenta porque va variando de acuerdo a la época del año. La escuela luce en buen estado de pintura y materiales, el profesor Marcelo tiene organizada un pequeña biblioteca de aula que la hace lucir bien, hay armonía, los niños se ven bastante acoplados a trabajar todos juntos pese a las diferencias de edades, el día que los visité, ya por la tarde[1], el profesor Marcelo los dejó marchar a sus casas, muchos no querían irse, querían escuchar nuestra charla y continuaban ahí.

El ambiente era muy bueno para el tipo de conversación que estaba buscando, es decir, que el profesor Marcelo se sintiera en confianza para abrirme su experiencia personal y docente. En otras ocasiones ya le había comentado los propósitos de la investigación y hacía dónde estaba orientando las conversaciones con los profesores así que no tuve que abundar mucho más.

El profesor Marcelo es egresado reciente de la Maestría en Formación Docente de la UPN en Ensenada, yo esperaba que en su discurso apareciera de manera más común el manejo de recursos teóricos y un tipo de mirada más objetiva al momento de explorar sus experiencias docentes y así fue.

Dio inicio con su relato hablándome de lo que había investigado en su Tesis de Maestría sobre el origen de la educación indígena en San Quintín.

“en un principio como le describía anteriormente aquí en el valle de san quintín, los profesores, los primeros que entraron era con nivel de secundaria, pero tampoco no había mucha preparación académica para ese sector en ese momento, conforme fueron pasando los años y conforme se vio que habían más personas, porque los primeros los tuvieron que sacar de los campos, eran jornaleros, en aquel entonces, en el 83, y ya a partir de los siguientes años ya se empezó a pedir con preparatoria, pero aún así dentro de lo que es la profesionalización de los indígenas o de las indígenas pues es escasa porque en la década de los ochentas aquí en el valle de san quintín pues el requisito era hablar una lengua y tener nociones de lo que es la cuestión cultural y pues no, no se pudo hacer que entraran sólo personas hablantes, de tal forma que hubo un conflicto interno entre los compañeros, a lo mejor un poco como discriminación por decir entre compañeros que estaban dentro del mismo sistema hubo un problema que surgió entre mestizos e indígenas y hubo una ruptura dentro de esta cuestión, entonces las personas que eran mestizas se quisieron separar y formaron una nueva zona, fue muy fuerte ese conflicto, fueron muchos compañeros no tengo idea de cuantos pero se dice que fueron 80 que se salieron del sistema de educación indígena, algunos también indígenas se fueron, el problema que está aquí es que las personas que se fueron eran de ascendencia indígena pero que ya no crecieron en su población de origen entonces claro que hablaban la lengua y todo, pero ya no tenían ese sentir, la identificación con las personas indígenas y también decidieron irse, entonces así a grandes rasgos es como ha sido la cuestión de la educación indígena aquí en el valle de san quintín, pues actualmente los primeros maestros ya tienen entre 20 y 23 años de servicio”

Evidentemente para mí estos datos eran valiosos, había leído su Tesis y dado cuenta del proceso que el Profesor Marcelo comentaba ahora en la charla, el origen de la educación indígena en San Quintín, que es de alguna manera similar al de Tijuana, donde también fue un proceso conflictivo, visto por algunos sectores como una imposición. En el caso de Tijuana, los profesores bilingües que habían sido convocados a venir desde el estado de Oaxaca, entre ellos el Profesor Ramiro con quien hablaría más adelante, para impartir clases en la que sería la primer primaria de educación indígena en el estado, tuvieron que verse confrontados por los propios habitantes de la colonia donde se encontraba la escuela, en su mayoría hombres y mujeres mixtecos quienes estaban en contra de que sus hijos asistieran a una escuela de educación indígena.

Tal y como me narra el profesor Manuel, fundador de ésta escuela, quien no participa en la investigación pero que ha tenido la amabilidad de relatarme algunas de estas vivencias, tuvieron que hacer frente a la población en contra y proponerles que les aceptaran por un período de prueba de algunos meses en el que si no veían los resultados esperados en el aprovechamiento de sus hijos ellos mismos se retirarían de la escuela para que les asignaran profesores mestizos. De igual modo en San Quintín, me relata una funcionaria de CDI que vivió el proceso, en un primer momento las familias no querían que las escuelas fueran de educación indígena, pero la única institución que en esos momentos asumía la responsabilidad de la atención educativa de los hijos de jornaleros migrantes era el INI, hoy CDI, la única oferta que ésta institución podía hacer era la de construir albergues escolares, los que siempre han sido llevados en colaboración con la DGEI, por ésta razón, educación indígena era la única opción para tener escuelas en la zona, por la vía federal.

Esto yo ya lo sabía, por eso tenía interés por preguntarle algunas cosas al profesor Marcelo, cuya tesis “Educación Indígena en el Valle de San Quintín, una respuesta educativa a la diversidad cultural” sostiene la idea de que éste tipo de oferta educativa es una demanda de la población, y no el resultado de una imposición como había sido en sus inicios, en ese sentido me parecía importante ubicar ese tránsito de una situación a otra en la versión del profesor Marcelo, pero a la vez no quería que la conversación se orientará sólo a este tipo de datos, sino que quería conocer también la historia del profesor Marcelo. Por fortuna a la primera observación que hice acerca de historia personal él se mostró abierto a tocar el tema y remontó a su niñez en Oaxaca.

y acerca de su historia personal, cuando llega usted a Baja California? “Lo que pasa es que yo tengo una historia particular, voy a empezar desde hace tiempo, yo tengo un defecto físico en la mano, y en los pueblos piensan que eso es del diablo o un castigo, entonces casi por lo regular no me tuvieron en el pueblo, por pena yo pienso, por eso fui a un albergue y luego me vine a ensenada sin hablar casi nada de español, entonces al entrar a una escuela en ensenada, si conocía muchas cosas, si entendía y podía leer pero no sabía lo que significaba, yo podía leer mariposa o llanta pero no sabía que era, tenía como ocho o nueve años, ¿en Oaxaca estuvo en un albergue del INI? Si en ese albergue nos mandaron pero eran unas condiciones muy malas, no se como sean ahorita porque ya son muchos años, eso fue en el 80 u 82, eran unas condiciones muy malas, lejos de ser un albergue en donde los niños disfrutaran, porque a esa edad es importante jugar, nosotros teníamos que hacer todo para poder comer, primero había que organizarse en equipo para ir a traer leña desde Juxtlahuaca, de por allá del cerro, y pues también las personas que atendían el albergue no estaban preparadas, al niño que traía más leña le daban más comida, no había gas, otro día nos tocaba ir a traer agua como a un kilómetro. y teníamos que cargar nuestro bote, otro día nos bañamos en el río y en invierno muchas veces estábamos enfermos y el que estaba a cargo del albergue nos agarraba y nos aventaba a la hondura del río y a veces sin saber nada, ahí nos ayudábamos entre todos para no ahogarnos, por eso en cuestión de los albergues no tengo buenos recuerdos, ¿pero seguro era un albergue del INI?, si, entonces me empiezo a acordar como era, nos mezclaban en el albergue con niños grandes, y ellos nos pegaban una recia, nos quitaban nuestras cosas, había muchas chinches, ácaros, piojos, las camas olían a orina, era un total desastre el albergue, de tal forma que bueno esas eran las condiciones, y después nos obligaban a comer algo que no queríamos, un recuerdo amargo que tengo, es de cuando no nos alcanzaba la comida, en el albergue tenían marranos de engorda, mataban unos marranos, pero no lo hacían de diferentes maneras, lo hicieron en mole, mole de carne de cerdo en la mañana, mole de carne de cerdo a mediodía y mole de carne de cerdo en la tarde, claro el primer día nos cayó bien, el segundo día también y el tercer día y no se acababa el cerdo, de tal forma que el marrano lo comimos una semana y todos andábamos con disentería, todos enfermos pero no nos dejaban salir hasta que nos lo comiéramos todo, entonces ahora pienso, como es que nos obligaban si era un albergue para que tu vayas a aprender”

Mi insistencia en hacerle recordar si el albergue del que me estaba hablando era un albergue del Ex – INI, como en el que en ese momento yo me encontraba conociendo, era por el asombro de las terribles vivencias y condiciones que me iba relatando, asombro que en ese momento me hacía venir a la mente otras vivencias de niños en albergues que había leído en diagnósticos mientras trabajaba en CDI, pero también me hacia pensar en lo presente, en los niños del albergue Del Valle y sus condiciones de vida en él, que de ninguna manera tenía que ver con lo que el profesor Marcelo me relataba pero que seguían siendo condiciones muy duras tanto en lo físico o material como en lo social.

Al llegar a Baja California, como comenta en el párrafo anterior, él no tenía ningún habilidad de comunicación en lengua castellana puesto que el mixteco era su lengua común, tanto en el albergue como en su familia, le llevó algún tiempo adquirir la segunda lengua, cuestión por la que fue discriminado por compañeros y algunos profesores, recuerda que fue en la escuela secundaria donde ya se sentía seguro de comunicarse con los demás, su interés por seguir estudiando lo llevó a optar por los apoyos que se brindaban por aquel entonces a jóvenes indígenas.

“fui a la secundaria pero eso es muy difícil cuando la situación económica no es muy buena, terminé la preparatoria, claro que trabajando sábados y domingos, para mí no había vacaciones, primero en Chapultepec y luego en Vizcaíno, hasta establecernos en san quintín, yo siempre quise seguir estudiando, no me importaba qué profesión, esa era mi meta, y si obtuve una beca para estudiar en Saltillo en la escuela Narro, pero cuando llegué teníamos que pasar entrevistas y no me alcanzó el dinero, me tuve que regresar, después me fui a Tecomatlán, Puebla, ahí estuve dos años en un instituto agropecuario, pero había muchas cuestiones políticas, movimientos estudiantiles y algunas de las cosas que veía no me gustaban, me tuve que salir, aunque había obtenido hasta la mención honorífica”

De su ingreso como profesor bilingüe comenta:

“la radio lo anunció (el curso de inducción), cuando recién surge la radio, en el 94, por ahí nos enteramos, había mucha demanda de profesores o promotores, porque claro que no teníamos el título de profesores entonces, sino que nos hablan así por respeto pero profesionales no éramos, había mucha demanda pero ahorita son otros tiempos, hay muchos que ya están preparados, eso fue cuando ingresé, y pues tuve que hacer la licenciatura en la UPN, cuando salí me titulé”

Conformé iba a abordando el tema del profesorado bilingüe y su ingreso a la docencia, apareció el tema de las motivaciones, lo que lo llevó a decidirse por ser profesor bilingüe.

“lo que me motivó, muchas veces lo primero que tienes que buscar es un trabajo, es decir la cuestión económica y ya entrando al sistema lo que te motiva es ver las necesidades de nuestra gente indígena pues es la que más ayuda necesita pero quieras o no la cuestión económica es la que más te empuja a entrar como profesor”

Más tarde él volvería a éste tema de las opciones profesionales de los y las jóvenes indígenas, pues se ve que dadas las limitaciones que él mismo ha sufrido es una parte muy sentida en sus reflexiones.

En el período que ingresó el Profesor Marcelo al curso de inducción éste era únicamente de tres meses de duración. Se hablaba de una capacitación intensiva para la docencia. Él recuerda haber hecho el curso en una situación muy precaria en la ciudad de Ensenada, debido al corto tiempo del que disponían para formarse debían llevar muchas lecturas y por falta de vivienda en la ciudad dormían en una escuela secundaria. Al término del curso de inducción le fue otorgada su plaza de profesor indígena su generación fue la última en recibir la plaza directamente después del curso de inducción, a partir de entonces se creó la figura del becario quien al término del curso de inducción ya trabaja frente a grupo como profesor pero la plaza federal le es asignada hasta que cubre un porcentaje de créditos de la licenciatura LEPEPMI en UPN.

El profesor Marcelo, como cada vez más profesores bilingües de su zona, realizó estudios de maestría.

“después se ofertó una maestría y entré a estudiarla siempre pensado en mejorar mi práctica y no para escoger un mejor lugar para trabajar, porque eso ya lo tuve, estuve cinco años en la mesa técnica, en la supervisión escolar de mi zona a cargo de los programas compensatorios, en el cual hablamos también de escuelas multigrados y atención a los niños con más rezago, entonces por eso decidí venir también a esta escuela, por la misma situación de la formación, porque vemos que es donde más atención necesitan los niños, porque con un solo grado en una escuela completa es otro tipo de atención, pero aquí si se necesita apoyarlos, motivarlos más”

El profesor Marcelo ha participado en capacitaciones que se han ofrecido a raíz de la implementación del programa de educación intercultural, por lo que su discurso se ve muy nutrido en el manejo de los conceptos principales en las acepciones que se les da en el ámbito oficial.

Destaca por ejemplo la importancia que concede en su discurso a todo lo relacionado con el uso de la lengua materna en educación indígena y señala el rezago que se tiene sobre este tema en las aulas de las escuelas primarias bilingües del valle, donde el trabajo en éste sentido lo considera nulo.

A mi me pareció importante explorar con el profesor Marcelo éste punto, ya que en otras conversaciones que había sostenido antes el tema de las lenguas maternas no tiene mucho eco o debate fuera de lo que ya se sabe que “debería ser”, es decir, que el adjetivo “bilingüe” es un membrete que no refiere a una práctica pedagógica particular pues la práctica real se da en castellano. A lo sumo, lo que se suele decir es que “aquí no se puede”, refiriéndose al contexto bajacaliforniano como en las comunidades de origen donde al menos todos los niños son de un mismo grupo étnico. Aquí el hecho de que la mayoría de la población infantil es migrante, cada uno con su cultura y su lengua, representa un obstáculo para el profesorado enseñar en lengua materna pues son muchas las que hay en una sola aula.

Sin embargo, como bien sabemos por otros estudios y porque es una realidad más que evidente, ni en las comunidades de origen, en Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Veracruz entre otros, el bilingüismo en las aulas es mucho más que eso, un discurso de buenas intenciones, con excepciones donde algún proyecto personal o de grupo escolar motiva a algún docente a llevarlo a la práctica pedagógica de manera sistemática.

El profesor Marcelo, forma parte del grupo de los que piensan que la diversidad lingüística en las aulas a causa de la migración dificulta el bilingüismo, el que considera la cuestión medular de la educación indígena.

“Políticamente hablando la bandera de la educación indígena es la lengua, es lo que nos dicen que nos da la pauta de lo que es educación indígena, lo que está establecido, pero la realidad es otra, la comunidades migrantes cada vez están más castellanizadas se habla de lo que es lo proceso de transculturalización, se van integrando a la forma de vida de donde llegan, pero lo que nos da la fortaleza de seguir existiendo, es eso, la cuestión de la lengua, aunque muchos piensan que es una parte que no es lo definitivo pero si no fuera por la cuestión de la lengua y todos habláramos español aunque tuviéramos diferentes costumbres como los regionalismos no hubiera ningún problema, entonces tiene que ver mucho esa cuestión, porque estamos cambiando mucho esa mentalidad de que ya no es la lengua, sino que hay otra cuestiones, pero realmente educación indígena está porque existen trabas en cuanto a la comunicación con el español entonces al niño indígena hay que enseñarlo a que escriba y puedan acceder al sistema nacional o dentro de la convivencia nacional porque al no poder manejar la segunda lengua que es el español pues claro que será un mundo totalmente diferente, pero vemos que eso ya está superado, ya son pocos los niños que necesitan realmente de esa atención, por ejemplo aquí tengo niños indígenas pero son de ascendencia, nomás hablan sus papás y nosotros por más esfuerzo que hagamos por enseñarle la lengua si en la casa no lo practican difícilmente aquí lo vamos a hacer, entonces eso es lo que nos hace ser fuertes porque usamos todavía lo que es la cuestión de la lengua”

Un bilingüismo escolar inexistente, ¿cómo puede sostener un sistema de escolarización bilingüe?

“si hay niños mixtecos se manda maestros nahuas o zapotecos, eso se da en cualquier parte del país, sólo por cumplir en parte una política de que sea indígena el que lo está atendiendo allí, sin embargo la realidad no es esa, la realidad es que requiere que se atienda en su lengua, caemos en una misma situación, estamos hablando de educación indígena claro pero no es real al no ser atendido en su lengua, caemos en los mismo problemas de siempre, la formación termina siendo toda en español, se retoman algunos aspectos de la lengua, se enseña cómo se dicen algunas cosas pero hasta ahí, pero así cómo dicen que debe haber un bilingüismo funcional y equilibrado de tal forma que al egresar de la primaria tengan el dominio de su lengua indígena y del español eso es una utopía”

Llegado a este momento el nivel de complejización del tejido de los argumentos del profesor Marcelo a mí me iban dando mucho qué pensar sobre la política de educación bilingüe y las contradicciones que presenta su práctica, aunque esto no desentraña nada nuevo, lo ficticio de la educación bilingüe en México es uno de los elementos centrales de una política social, cultural y educativa hacía los pueblos llamados indígenas de doble cara ampliamente conocida y solapada desde la Secretaría de Educación pública.

Ése qué pensar, al que me refiero, tiene que ver con comprender ¿qué es lo qué pasa cuando se es profesor bilingüe, por decreto o por ideología en el caso de algunos, y en la práctica se tiene todas las limitaciones que ya conocemos? Ser un profesor bilingüe y no tener otra elección que castellanizar, pero tampoco poder poner en duda el proyecto bilingüe porque fuera de él no existiría tu profesión. El grado de polarización que hay entre lo ideal y lo real es más que una simple polarización, pues está lleno de matices que cada experiencia escolar y docente tiene del fenómeno.

Son tantos años de interiorizar el discurso oficial que sea quizá muy complejo buscar estos sentidos y sobre todos los cientos de matices que puede tener, más de los que muchos estarían dispuestos siquiera a prestar atención, principalmente los grupos academicistas empeñados en convertir a los profesores bilingües en profesionales súper héroes con competencias multidisciplinares y de alta efectividad etc.[2]

Más allá de esto, si no hay un bilingüismo real en las aulas que es por todos conocido y fuera de una política segrecionista con careta de pluralismo cultural, ¿hay algo más qué sostiene educación indígena?, ¿que sentido tiene para un profesor bilingüe, la atención diferenciada por motivo étnicos en el país, si no puede llevar a cabo su tarea principal que es enseñar en lengua materna, como señala el profesor Marcelo?

El profesor Marcelo sostiene que hay una necesidad de que existan escuelas para niños indígenas porque en el sistema regular estarían expuestos a discriminación y a la falta de sensibilidad de los profesores mestizos. De acuerdo con su posición E.I. tiene un futuro largo en el panorama educativo nacional porque tiene una base institucional importante y porque existe aún la demanda del servicio.

Con estas observaciones hechas por el profesor Marcelo yo había dado por concluida la charla y le había expresado mi agradecimiento por su tiempo, pero ya con la grabadora apagada seguimos hablando del tema y en poco tiempo él me pidió que la volviera a encender porque lo que me iba a decir era muy importante de tener en cuenta cuando se habla de profesores bilingües.

“¿Hasta donde puede uno escoger? pues nosotros no tenemos esa noción, como por ejemplo, el hijo de un doctor, el niño va a tener más movilidad en cuanto a ver qué carrera le conviene, pero nosotros que somos hijos de campesinos, a lo mejor todas las carreras se nos hacen igual porque lo único que tuvimos fue contacto con el campo, la tierra, entonces en la profesionalización del indígena tiene que ver mucho eso, a veces nos conformamos, porque luego se dice pues “siquiera entra de profesor”, y se desvaloriza mucho la formación de los niños”

“Quiérase o no si tiene que ver con la cuestión cultural, que sigamos siendo campesinos o jornaleros, porque tiene mucho que ver como ve el niño a la escuela pues actualmente los padres envían a sus hijos a las escuelas por las mismas situaciones que viven, quiero que vayas a la escuela para que no sufras como nosotros todos los días en el campo, todo sucio, cansado y los mandan a la escuela también y si preguntas qué quieres ser de grande, pues no saben, ahí tiene que ver mucho la familia, tu campo de acción para el futuro no lo ves muy cierto, no has tenido mucho contacto con las carreras, aunque en la secundaria nos dan una orientación vocacional y todo pero no es lo mismo que vivirlo”

La cuestión de la lengua:

“luego esta la cuestión de la lengua pues, por ejemplo yo no hablaba bien el español, a los nueve, diez, once años, todavía en la preparatoria tenía muchos problemas para comunicarme en español y luego para comprender los textos, entonces quiérase o no la profesionalización del maestro indígena es un entramado de situaciones porque tiene que luchar contra muchos obstáculos, primero contra la lengua, contra la cuestión de la comunicación, o sea poder expresarse bien en la segunda lengua, no pensar de forma paralela las dos lenguas porque se pierde el sentido, porque también muchos de nosotros como maestros queremos hablar español como hablamos la lengua indígena y no, entonces es muy difícil superarse en cuanto a eso del lengua, por eso muchos desertan, otros por la cuestión económica y así se generan los rezagos, como los niños que trabajan aquí en el campo, ya es cuestión cultural, y no es tanto la cuestión sino la situación que vivieron los padres, no pudieron acceder a una educación y también se ve, eso está muy de moda aquí en el valle como en los ochentas, los niños trabajan en el campo porque es redituable, al padre le genera un ingreso”

“pero la mentalidad cambiando poco a poco y ya se ve la escuela como un factor de movilidad social y si por ejemplo, salir de una familia monolingüe sin tradiciones escolarizadas ni nada es bastante difícil por eso cuando uno ya está aquí es importante luchar contra todo eso y salir adelante, como en este caso, ya estoy atendiendo a los niños y debo de comprender la situación en la que viven y apoyarlos”

¿Cómo se atienden los casos de monolingüismo en lengua indígena en las escuelas?

“poco a poco a través de la interacción van aprendiendo, es más fácil con niños que ya entienden el español y hablan también la lengua indígena, porque les hablas en español y ellos le dan la comunicación en la lengua indígena y es más rápido su acceso para aprender la segunda lengua, no es lo mismo que si estás en un contexto como en el que tu eres monolingüe y el otro sabe puro español entonces no hay forma en que nos comuniquemos, no hay un medio que sea el vínculo para comunicarnos porque aquí entre los niños por lo regular son parientes y los niños se ayudan, se traducen, se dan mayores vínculos de comunicación pero cuando no los hay es difícil de aprender”


[1] El horario escolar en la escuela “Pueblo Pobre” como en todas las escuela primarias del país es de 08:30 a 12:00 hrs, sin embargo, el profesor Marcelo participa éste año en el programa REDES en el cual se trabaja en las escuelas durante tres horas más en la tarde tres días a la semana, el objetivo del programa es “abatir el rezago en la enseñanza”, la participación de los docentes en este programa es opcional y a cambio se recibe una compensación económica.

[2] Una referencia de estos trabajos son los que realiza Luis Enrique López desde la OEA, quien propone un cuadro de habilidades y competencias que debe desarrollar un profesor bilingüe que anexo en otro capítulo de la tesis.

July 22, 2007 Posted by gipsy79 | Uncategorized | | 2 Comments

la pregunta

A propósito de la obra de Félix Guattari, me encuentro esta preguta que bien se acerca a las dudas que sostengo en torno a la investigación.

¿cómo dibujar planos de la subjetividad? ¿Cómo sujetar intensidades que no permanecen? ¿Territorios que mudan? ¿Trazos de una sola vez?

Este otra parte del mismo texto, me recuerda a P. Ricoeur, en Sí mismo como otro, y el empleo de los conceptos de mismidad e ipseidad, para ir enriquecer nociones que emplea Guattari como subjetividad y procesos de singularización.

Refiriéndose a este programa existencial, Guattari entiende la experiencia de subjetividad como la vivencia de un extraño en nosotros. Subjetividad como presencia insondable de la alteridad en uno mismo. Un extraño en nosotros que, sin embargo, dice se imaginariza como peligro de desintegración. O como terror a lo otro. O amenaza de lo que nos es ajeno. Una dolencia de lo extranjero en nosotros mismos. Por eso, Guattari se pregunta de qué modo un dispositivo analítico puede ser creación, soporte y acogida del extraño en nosotros. Recepción hospitalaria de lo otro. Albergue de potencias que vibran en la ajenidad. O, en otras palabras, de qué modo un dispositivo de enunciación analítico puede hacer lugar a vagabundeos existenciales expulsados de los territorios restrictivos del yo, o del mí mismo, o de las culturas de grupo, o del desierto mass-mediático. Si en la ilusión de completud se representa a la otredad como carencia, Félix Guattari propone, en cambio, pensar la alteridad como proyecto. Como posibilidad de un proceso de heterogénesis en la subjetividad.

 El texto completo en:

http://www.campogrupal.com/Guattari.html

July 22, 2007 Posted by gipsy79 | Uncategorized | | 1 Comment

Acerca de mi mirada

El sentido de la búsqueda que me planteo realizar con ésta investigación deviene de tres órdenes, el primero vinculado a mi origen, el segundo a mi historia (también a mi formación y mis preguntas) y el tercero a una perspectiva o posición ético- política frente a la investigación social no únicamente mía sino construida en relación con todas la personas y grupos con los que he ido compartiendo y discutiendo ideas a lo largo de mi trayectoria personal.

Cuando hablo de mi origen quiero decir que como mexicana me encuentro comprometida afectivamente con las causas y conflictos sociales que se viven a nivel local en mi país. Por otra parte, es un reconocimiento también de uno de los elementos que constituyen la realidad nacional y a nosotros mismos como sujetos,  que es la raíz indígena o mejor dicho de “lo indígena”, que no sólo es raíz sino tronco y ramas también de lo que somos y seremos como país. A éste origen pasado y presente están vinculados mis cuestionamientos y posturas como investigadora. Por otro lado también he andado caminos que me “orillan” por decir de algún modo a mirar de cierta forma y a centrar la mirada en cierto tipo de cuestiones que son las que me brindan sentido de dentro hacia afuera y de fuera hacia adentro. 

Hace 26 años yo llegué a Baja California, estado fronterizo, junto con mi familia con el fin de cruzar la frontera con los EU, en una década en la que estados del occidente del país, a causa de las fuertes sequías y problemas agrarios, se vieron despoblados radicalmente en un éxodo hacia el norte del país y los EU, donde se decía, había “mejores aires”. Una de las cuestiones cruciales en el cambio social, familiar e individual que tuvo lugar a raíz de ese éxodo es la pérdida paulatina de la memoria histórica de los pueblos y familias que dispersados por diferentes estados de la república y de los EU fueron amalgamándose con otras costumbres, lenguas y tradiciones en un complejo proceso de hibridación cultural, es a las nuevas generaciones como la mía a las que ha tocado reelaborar identidades a partir de una historia social y familiar muchas veces fragmentada, olvidada, negada, ocultada o tan exaltada que se llega a la caricaturización del México de “abajo” o “el sur” como se le dice.

Este trabajo parte también de esa búsqueda personal, de reconocer la deuda histórica que los habitantes del norte, los migrantes, tenemos con la memoria y el origen de nuestros pueblos y familias. Quiero decir, que al señalar mi condición de migrante, no puedo sino partir de mi propia mirada de los procesos migratorios para situar las experiencias y saberes de profesores migrantes.

July 18, 2007 Posted by gipsy79 | Uncategorized | | 1 Comment

Profesor Rogelio

En el albergue conocí también al Profesor Rogelio, es un profesor muy joven, con apenas cuatro años de servicio en la docencia, actualmente se desempeña como director comisionado de la escuela primaria del albergue Del Valle. Es originario de la región mixteca de Oaxaca, hablante de la lengua mixteca, variante alta.

Yo le pedí sostener una charla acerca de su historia de vida y su experiencia como docente, casi después de un mes de estar en el albergue, durante ese tiempo ya habíamos charlado en diversas ocasiones como durante la hora del recreo, mientras intercambiábamos el lonche del mediodía. Él aceptó enseguida, charlamos en la dirección de la escuela, el espacio le daba un poco de formalidad a la charla. Inicié comentándole acerca de la orientación de la investigación y poniendo en el aire las principales cuestiones para que él diera inicio y retomara aquello que me quisiera decir sobre lo que yo había planteado. El empezó hablando de la primera escuela a la que fue asignado como profesor de grupo en la ciudad de Tijuana y de quien había sido su directora.

“trabajé un ciclo completo en Tijuana en la escuela Quetzalcóatl, en esa escuela trabajé, cuando yo trabajé en esa escuela mi directora era la maestra María de Jesús González, fue mi primera directora, después tuve otro director cuando llegué al Valle, pero pues como que no me convencen los directores del Valle, no sé si son maestros tradicionalistas, el que como tengo el poder de director impongo, te digo las cosas tu hazlo, yo soy el director y tu hazlo y nos vemos mañana, entonces esa directora para mi me sirvió mucho, porque ahora que estoy al frente de la dirección, encargado de la dirección pues yo tomé lo que hacía ella consultar con los maestros si está bien lo que hacíamos, o no y si no pues no lo debíamos hacer, era una maestra que motivaba mucho a los maestros tanto para la enseñanza como para dar consejos, muy amable y pues no se me olvida que fue mi mejor directora para mí desde que entré y mis alumnos también pues no es lo mismo trabajar en una ciudad urbana que en la rural”

Era evidente desde ésta parte del relato así como en algunas observaciones que había hecho antes que el Prof. Rogelio mostraba cierto desencanto de trabajar en la escuela del albergue y que prefería trabajar en contextos urbanos, sin embargo solía resaltar con muestras de orgullo que a pesar de tener todas las dificultades que tiene por el espacio de trabajo el aprovechamiento de los niños que atiende es bueno y en los concursos de conocimientos por zona sus alumnos obtienen primeros lugares.

Desde su punto de vista las condiciones de las familias del albergue representan dificultades para el maestro que quiere desarrollar un enfoque más participativo con los padres, como según comenta se lleva a cabo en la ciudad.

“en Tijuana, aunque era en la tarde, los papas están encima de ti, “profe que anda haciendo ahorita mijo” “profe dónde anda mal” y “profe acá y profe acá” entonces como que tu mismo dices pues si no le echas ganas los papás se van a ir en contra tuyo, en contra de tu vocación, entonces te tienes que esmerar por investigar, por hacer mejor tu trabajo, por dejar buenos trabajos a los alumnos, además de que si descansas un poquito x que tienes la colaboración de los papás, les dices sabe qué su hijo anda mal en esto, trate de ayudarlo, por ejemplo en la divisiones ¿no?, ellos los van a ayudar, entonces pues esa es la ventaja allá en la urbana y yo cuando llegue aquí pensé que iba a ser igual, porque no sabía que aquí no apoyaban los papás, cuando yo llegué a trabajar aquí a la primaria de Los Olivos, la escuela que esta aquí cerca, llegué a atender tercero y cuatro y en Tijuana yo atendía cuarto grado, entonces cuando yo llegue aquí quise hacer lo mismo, trabajar lo mismo como estaba trabajando en Tijuana, invitar a los papás a que trabajaran conmigo por las tardes, cuando un niño tenía un problema sentarse el papá, el maestro y el alumno para poder explicarle, y el papá pasa más tiempo se dedica al niño en la casa y pues piensa que ellos lo van a apoyar pero pues resulto que aquí no hay apoyo de los papás y ese es el gran problema que me encontré yo de allá para acá y dije pues ni modo tenemos que trabajar aquí todo los maestros porque aquí los papás se van a trabajar desde las seis de la mañana hasta las cinco de la tarde y salen cansados”

La charla empezó a irse hacia ésta parte, acerca de lo que limita el trabajo de un profesor en escuelas como el albergue, poco de positivo dejaba entrever el Profesor Rogelio sobre éste panorama.

“estoy hablando ya de esta escuela, casi muy pocos papás vienen a preguntar cómo van sus hijos, si les mandas una nota en el cuaderno yo les digo que te firme tu papá y el papá va a decir pero por qué esa nota, le va a cuestionar al alumno o tiene la curiosidad de venir a preguntarte por qué esa nota, pero ni eso ha funcionado conmigo, por ejemplo aquí, los niños de quinto y sexto, los que están conmigo, yo les dejo nota en el cuaderno, que no trabajaron y que por favor pase su papá el lunes a hablar conmigo y no vienen y pues como que te desanima a veces, porque dices pues haces el esfuerzo porque su hijo salga mejor, porque tenga un futuro mejor y pues nomás no”

En ese momento, coincidiendo con un corte que se dio en la charla, aproveché para preguntarle acerca de su historia de vida, principalmente por su escolarización y su traslado a Baja California. Así, me contó que estudió en una escuela de educación indígena, pero eso no lo supo hasta después,

“yo no sabía que había dos clases de escuelas, para indígenas y para no indígenas, porque yo estudié en una escuela indígena allí cuando estaba en la primaria, pero no nos decían ésta es indígena y ésta no, porque yo me imagino que era el tiempo de castellanización, porque recibí puras clases en español”

Esta situación a mi me pareció natural, sobre todo en Oaxaca donde las comunidades indígenas son muy compactas, pensé que quizás cuando se es niño no es común desarrollar una conciencia de diferencia étnica a partir de asistir a un centro escolar, no al menos donde todos tienen el mismo origen y pertenecen a la misma comunidad, pero también se ve que desde niño, el Profesor Rogelio desarrolló una actitud de integración o asimilación muy clara a lo mestizo, sobre todo por el abandono del uso de la lengua indígena desde muy pequeño y de la vida en el campo.

Desde muy joven estuvo inclinado a viajar a otras ciudades que ofrecieran mejores oportunidades de empleo. En Oaxaca cursó el bachillerato tecnológico y de ahí se trasladó al estado de Nayarit y finalmente a Tijuana B.C., su deseo era estudiar computación, nunca entró dentro de sus aspiraciones convertirse en profesor de educacion indígena,

“mi idea no era ser maestro, para enseñar a los niños de primaria, mucho menos a indígenas, yo cuando salgo de mi casa que me vengo a Tijuana, mi idea era otra, pensaba ser maestro de computación, no me gusta, (corrigió) no me gustaba ser maestro para los niños, me gusta la computación”

En esa ciudad, algunas amistades le hablaron de la posibilidad de entrar al curso de inducción que se ofrece para ser profesor de primaria indígena y obtener una plaza como profesor en poco tiempo, la idea no le atraía mucho pero al final llevó sus papeles.

“unos conocidos de mi pueblo, que son maestros, me dijeron ¿qué onda no vas a ir al curso de inducción?, y yo, pues si les digo, pero como que no quiero,[..] yo no quedé en el curso porque en aquel entonces recibieron nada más 23, creo que fuimos a presentar papeles unos sesenta y tantos, y sólo quedaron 23, pero supuestamente que necesitaban tres más o cuatro más entonces y que iban a tomar promedios más altos de la preparatoria, entonces yo el promedio de la preparatoria lo tenía como de 9.2, entonces me hablaron a mí yo creo que por ser buen estudiante de la prepa”

Después de tomar el curso de inducción en la ciudad de Ensenada le es asignada una plaza en una escuela de la zona urbana de Tijuana en el turno vespertino. En esta escuela trabajo durante un ciclo escolar. Por motivos familiares pidió su cambio al Valle de San Quintín, pues su esposa, también profesora tenía ya la plaza en esa región. Coincidió también su cambio con el inicio de su formación profesional en UPN, donde también percibe diferencias entre la formación que se recibe en la ciudad y en el campo.

“A la UPN ingresé saliendo del curso de inducción, entrando en marzo, nosotros entramos en marzo a trabajar con los niños, y el mismo marzo pues nos inscribimos al curso propedéutico de UPN, entonces yo hice el curso propedéutico en Tijuana, con éste profesor Carlos, entonces el me aconsejaba también porque como estábamos ahí, convivíamos con él, me decía, no te vayas pal Valle, me pedía que no me viniera porque después me iba a arrepentir, y le digo pues no, nomás hice el curso propedéutico en Tijuana y en eso se da mi cambio, entonces entro al primer semestre aquí a la UPN de San Quintín, y pues el curso propedéutico en Tijuana es diferente al de aquí, como que los maestros, los de ahí de Tijuana como que ya están más especializados en su materia, son de lleno los de la UPN y aquí los de la UPN de san quintín son maestros que dan clases en primaria y que los fines de semana dan clases aquí, nomás que por su nivel de preparación también”

La dicotomía campo- ciudad, representada como negativo- positivo, sirve en el discurso del Profesor Rogelio para asociarla también con tradicional- moderno, pues como señala no se sintió bien con el cambio de forma de trabajar a raíz del cambio de región, sobre todo, como comentó antes, con quien fuera su nuevo director, a quien por su autoritarismo lo asocia con un maestro “tradicionalista”. Con éste director se ve enfrentado continuamente y pide ser reasignado, de éste modo llega a la escuela primaria del albergue Del Valle, donde le es asignado el grupo de primer grado, lo cual se convierte en un problema para él pues nunca había estado relacionado con tareas de alfabetización, desconocía los métodos y no se sentía seguro de poder llevarlo a cabo.

“yo cuando trabajé en primero yo no sabía que método iba a trabajar para primero, porque primero es un método y necesitas usar mucho material y todo eso, entonces yo desde que me dieron el grupo en junio, antes de irme de vacaciones, me dijo el Profe Lenin, regresando vas a atender primero, primero, y yo le digo es que no se nada, yo siempre he atendido tercero y cuarto, pero primero no, le digo, no sí me dice, atiéndelo”

Ante ésta situación, me relató una experiencia de formación muy usual entre profesores principiantes quiénes a menudo son capacitados por profesores con más experiencia sobre todo en cuestiones de alfabetización.

“yo tenía en aquel entonces hace dos años un puestos de zapatos, vendía zapatos y tenis en los globos de la Cárdenas, estaba yo un sábado y que llega una maestra del otro sistema y me compra un zapato, yo no sabía que era maestra y estaba yo con un cuñadito y le digo está mal tu trabajo, estaba chiquito iba en primero y le digo que está mal su suma y nomás le decía que estaba mal y no le decía por qué y en eso que se acerca ella y le dice, mira hazle así pones las unidades aquí y las decenas acá y como que le fue dando explicaciones y yo que me quedé con la duda y le digo es maestra o nomás se lo sabe así? Y le pregunto y me dice que es maestra en la Lázaro Cárdenas, la escuela que está aquí cerca, ah, le digo disculpe a veces son muchos maestros que a veces no conocemos, yo también soy maestro le dije, pero del otro sistema, del indígena, no me dice, mira cuando tu niño quiera aprender, porque ella pensó que era mi hijo, enséñale por unidades, decenas, centenas, le dije está bien gracias, y le pregunto qué grado enseña y me dice que todo el tiempo ha dado en primero y segundo, tengo 10 años atendiendo primero y segundo, yo necesito que me de unas clases le digo voy a dar primero el próximo año y no sé qué método voy a usar, y me dice que sí, la maestra muy amable, me dijo llega a mi casa, me dio la dirección de su casa, te espero mañana domingo de 7 a 9 de la noche te voy a dar un curso, y si, el domingo cerré el puesto y fui, ahí estaba la maestra, empezamos con el método global, tenía mucho material la maestra, me dijo ahora si, a trabajar maestro, ya me puso a decir cómo, en un pizarrón chiquito, me dio los libros pa sacarle copias, los materiales que ella tenía, usa estos materiales me dijo, para que te funcione, me tarde una semana y media con ella tomando el curso, y no me cobró, me dijo no te voy a cobrar ni un peso, como me pediste ayuda y somos compañeros, y de esa manera es como yo aprendí a trabajar con primer grado”

En otra ocasión, el profesor Manuel, a quien mencionaré más adelante, me había relatado como al inicio del trabajo escolar bilingüe en una zona de Tijuana, donde estaban trabajando como en un período de “prueba”, ya que los colonos los condicionaron a obtener buenos resultados de aprendizaje con los niños o se iban, él y otros profesores con más experiencia tuvieron que dar “capacitación” Express y gratuita a sus compañeros de trabajo más jóvenes y con menos experiencia para que avanzaran satisfactoriamente en l la escuela. Esto revela cómo desde hace décadas y hasta la actualidad la capacitación previa que recibe el profesorado indígena es insuficiente, lo cual considero que tiene un margen de aceptabilidad pues ninguna capacitación previa para el trabajo docente será completa y sin vacíos ya que es imposible traducir en una serie de procedimientos los procesos de relación y de enseñanza-aprendizaje que hay en el aula, sin embargo, resalta que incluso aspectos básicos como la alfabetización no son tratados a profundidad y con el nivel de calidad que se requiere.

Durante el relato también me di cuenta de que el profesor Rogelio como muchos otros profesores bilingües que conozco cuenta con una fuente de ingresos alternativa a su trabajo como docente, el comercio informal, como es su caso, es una de las ocupaciones más comunes entre profesores en servicio que se ven en la necesidad o desean tener otros ingresos.

Él llego a ser director comisionado por un desajuste interno en la escuela primaria cuando se convierte de organización completa a incompleta, pues le es retirada la plaza de director al centro y uno de los profesores que están frente a grupo tiene que asumir la dirección de la escuela en calidad de “comisión”, por lo que se percibe una compensación, ninguna de las profesoras, con mayor antigüedad que él estuvo en condiciones de aceptar la “comisión” y quedó en sus manos.

Acerca de su formación en la UPN, la cual está a punto de concluir menciona:

“cuando yo entré a la UPN yo pensé que era una universidad que te iba a ayudar en cuanto el manejo del libro del maestro y los materiales que manejamos yo pensé que para eso era, entras a UPN y resulta que te encuentras mucha teorías, que la de Piaget, la de Vigotsky, y todo eso, entonces yo digo, cuando entré a primer semestre, ¿esto para en qué me va a ayudar en mi práctica?, en nada, no me va a decir haz así para que puedas resolver un problema de tus alumnos, pero si tiene una relación las teorías te dan una guía, no te dicen cómo pero si más o menos te dan una secuencia de que puedes hacerle así a los niños en la práctica entonces hay una relación, si tu entiendes lo que estas leyendo y lo relacionas con tu práctica, y dice, ah pues eso que dice ese autor yo lo estoy haciendo y lo que dice ese otro autor no lo estoy haciendo, lo voy a hacer a ver qué pasa, entonces si hay una relación, todo está en comprenderlo, pero también me gustaría compartir con otros maestros del otro sistema”

Para el profesor Rogelio el trabajo que se hace en el “otro sistema”, el regular, es un referente importante que debe tener educación indígena, me comentaba en otra charla cómo la formación que recibe un profesor de escuela regular es muy buena y aprenden a llevar portafolios y otras estrategias pedagógicas, como lo que hace la profesora Rosa Isela en la escuela del albergue, porque ella sí estudió para profesora de escuelas regulares y en educación indígena eso no se ve. Conocer más de lo que hacen ellos sería muy bueno, concluye. Para mi es muy importante que compartan estos puntos de vista conmigo en las charlas, pues yo he venido construyendo la idea de que es importante que el profesorado de escuelas regulares conozcan y reflexionen sobre la práctica pedagógica en educación indígena, sobre todo porque la escuela regular admite a un gran número de niños con diferencias etnolingüísticas y sobre todo desde la necesidad del dialogo pedagógico o entre “pedagogías”, no desde la verticalidad que se mantiene en el sistema escolar mexicano. De este modo, yo concuerdo con el profesor Rogelio, que el profesorado bilingüe debería conocer más de lo que se hace en la escuela regular, pero agregaría que la escuela regular debería conocer también, un poco más, lo que se hace en el subsistema bilingüe indígena.

Yo quería explorar más acerca de sus experiencias escolares y cómo las relacionaba en el presente, con su trabajo como profesor, sobre éste punto es claro como el Profesor hace una asociación negativa entre la escuela y los profesores del pasado con “lo de antes”, con formas de trabajo que se han de superar para ser más dinámicos.

“yo recuerdo los maestros que nos dieron en aquel entonces, a veces digo, ah si es cierto, yo los estoy trabajando así con mis alumnos, lo que me enseñaron a veces lo aplico, pero sin darme cuenta y trato de cambiarlo pues y digo, ah, esto me enseñaron así y lo niños como que se aburren, entonces trato de cambiar”

Una de las situaciones más paradójicas que enfrentan generaciones de profesores jóvenes como es el caso del Profesor Rogelio es el hecho de que cuando ellos fueron a la primaria la escuela era para la castellanización (como en realidad sigue siendo ahora) y dejar de hablar la lengua materna se volvía imperativo para poder seguirse escolarizando, sin embargo ahora, al estarse preparando como profesor bilingüe tiene la tarea de revalorar el uso de la lengua materna y promoverla en el aula

“llegas al curso de inducción y te dicen oye, ¿por qué no hablas la lengua indígena, los maestros no te enseñaron? Y, la mera verdad, no aprendí ni una palabra, yo estudié en una escuela indígena también y mis maestros no nos enseñaron lengua indígena, no como ahorita que estamos enseñando aunque sea palabras, a hacer oraciones, que no nos enseñaban en aquel entonces, ahora llegas al curso de inducción y no, ya no es así, yo pues venía con otra idea de educación indígena”

¿Pero usted si hablaba Mixteco en su casa o con la familia?, tampoco, todo el tiempo no, cuando se requiere se habla y cuando no se habla español.

Era evidente su actitud de incomodidad en el subsistema y esto a mi me iba generando mucha inquietud, pues ante todo su percepción es una de las realidades del sistema, no a todos los profesores bilingües les agrada serlo, o aquello no llena sus expectativas, no todos tienen sienten el mismo compromiso con la práctica ni con el ideal de la educación indígena bilingüe, el Profesor Rogelio, en parte me iba mostrando a su manera como de entender educación indígena desde una marca de déficit social y de retraso cultural, una forma de percibir y actuar como docente que tiene su razón de ser, aunque esto se condene desde los discursos con mayor corrección política.

July 17, 2007 Posted by gipsy79 | Uncategorized | | No Comments Yet

Profesor Elías

El Prof. Elías es el docente con mayor antigüedad dentro del albergue Del Valle. Con cerca de 30 años de servicio esta muy próximo a jubilarse, actualmente no se encuentra frente a grupo, su cargo es de responsable del albergue. Todo el funcionamiento del albergue en general está bajo su responsabilidad así como la atención de los niños de lunes a viernes, en los horarios extraclase. Su figura es la de mayor autoridad entre los niños y los mismos docentes de la escuela primaria, los años de experiencia en el medio se reflejan en su gran habilidad para la mediación de la mayoría de los conflictos entre los niños y para la comunicación con los padres de familia.

Dentro de ésta misma investigación su participación ha sido imprescindible para que yo pudiera acceder al albergue y contara con las facilidades necesarias dentro del espacio. Fue por medio de él, a quien tuve la oportunidad de conocer desde 2002, que supe de los albergues escolares indígenas en Baja California y quien me invitó por primera ocasión al Valle de San Quintín. A lo largo de mi estancia en el albergue las charlas con el profesor Elías fueron muchas, algunas aparecen en mi diario como notas, otras tantas se quedan en el tintero donde ponemos la confidencia y las complicidades que la relación de investigación construye.

Guarde hasta el último momento de mi estancia la petición de una conversación, de un diálogo en extenso sobre su vida y sus experiencias como docente, a la cual desde luego accedió. Hice esta grabación hasta el final porque para mi era muy importante que se diera esta charla en un espacio de mucha confianza y libertad en el que el profesor Elías me contara todo aquello que considerase pertinente, toda vez que mi presencia durante esas semanas en el albergue le diera el sentido necesario para hacer esa “selección”, de vivencias, ideas y sentidos que me quisiera compartir. De éste modo no hubo series de preguntas y respuestas, sino un solo relato continuo.

Dio inicio el relato hablándome de su infancia como niño mixteco y por la experiencia de aprender el español, cuestión que le cambiaria la vida y marcaría en adelante el acceso a algunas oportunidades como llegar a ser docente.

“cuando me mandaron a la escuela, estamos hablando como de 10 años, por ahí, tardé mucho para poder aprender porque no sabía el español, ni el maestro me entendía ni yo le entendía al maestro, perdí un año, y así andaba, hasta que empecé a fallar, ya no iba a la escuela, empecé a agarrar monte, con mis compañeros, entonces durante esa semana que no nos vieron en la escuela el director dio el reporte y ya fueron a dar el reporte a la casa el lunes, el lunes que volvimos a faltar y ya cuando regresé en la tarde como que yo ya fui a la escuela, mi mamá ya estaba ahí y se había enterado de que no había ido a la escuela, me dijo ya regresaste, ah que bien, pero ya estaba la vara ahí lista para ser castigado, para que andaba yo haciendo esas cosas, entonces pues ya le dije, recibiendo mi varita, entonces confesé de que no le entendía yo al maestro y me castigaba porque realmente el maestro nos castigaba, nos pegaba pues y era miedo el que tenía, entonces estaba un maestro que el si hablaba la lengua indígena del pueblo, pero el no atendía los niños de primero, estaba no se si en cuarto, no me acuerdo, entonces ya el comité el que era el traductor pues, de nosotros, de las mamás más bien, ya dijo que si cual era el motivo de nuestra ausencia en los días de clase, entonces el director ya tomó la decisión de cambiar ese profesor que es bilingüe con los niños de primero, entonces ahí fue cuando yo aprendí, pues ya, el maestro bilingüe, aunque eso no existía antes (la enseñanza bilingüe) el enseñó sus clases objetivamente, nos mostraba la tortilla, no? así se dice en nuestra lengua, en nuestra casa, pero en castellano se dice tortilla, primero decía cómo se dice y ya contestábamos en coro en lengua indígena y ahora vamos a decirlo esto se llama así en español o castellano y así con las cosas, la puerta, con la ventana, con todas las cosas que estaban alrededor de la escuela, así empezamos a aprender, así se dice, así se saluda en nuestra lengua y así en español, en una semana ya era me puse bien contento porque ya empecé a conocer las cosas, ya empecé a conocer las letras, pero no sabía como juntarlas, si me decían tortilla, pues tortilla pero no sabía escribirla y el maestro empezó a formara palabras con nosotros, palabra papá, mamá, mesa, palabras así simples, pues de volada, empezó a desbaratar las palabras pa aprenderlas, no hablaba español a la perfección pero ya entendía, ya empecé a leer y así ya me fui”

El profesor Elías tuvo que dejar pasar la opción de estudiar la escuela secundaria que le ofrecía aquel maestro de primaria de manera excepcional por la relación de amistad que se había tendido entre los dos, (le ofreció alojamiento gratuito en su casa y asistir a la misma escuela que sus hijos) ya que la familia del profesor Elías, quién entonces tenía entre 15 y 16 años de edad no lo aceptó pues no era posible cubrir los gastos que ello ocasionaría, además era usual en la época que los chicos de su edad se incorporaran al trabajo del campo y colaboraran con los gastos familiares lo antes posible, además, la percepción hacia la escuela, entonces como ahora en muchos hogares campesinos, era que ofrece una utilidad muy reducida para la vida en el campo, dicha utilidad empieza con el dominio del castellano y termina con el aprendizaje de la suma, la resta, leer y escribir, lo cual era perfectamente alcanzable con asistir a la escuela primaria, por lo menos hasta el tercer año de primaria. El tercer grado de primaria era el mayor grado que se podía aspirar en un gran número de localidades campesinas y rurales en México hasta hace algunos años (y no dudaría que así siga siendo en algunas), si se quería terminar la primaria era necesario trasladarse al alguna población más grande a varios kilómetros de distancia. Terminar la primaria en el mundo campesino- rural en México sigue siendo una cuestión relacionada con las oportunidades económicas y de movilidad social de las familias, el derecho a la educación primaria es una abstracción únicamente, y más allá de éste derecho y su universalidad, está también la utilidad, o el sentido qué se le da a la educación básica en estas localidades.

El profesor Elías quería seguir estudiando, en su interior pensaba que de algo podía valer saber más, ser alguien “preparado”, pero a los 18 años, después de trabajar en la construcción de una presa lejos de Oaxaca, de nuevo en el pueblo, sus padres le volvieron a decir:

“yo quería si encuentro un lugar donde estudiar y ya empecé yo a pensar, hablo de la secundaria pues, esa era mi intención, pero no, mis padres decían, no, tu ya tienes dieciocho años, ya tienes que prestar tu servicio, ya vas para los veinte, ya sabes andar, ¿ya que vas a estudiar?, ya no tienes esa edad me dijo, no querían, pero yo si quiero decía, ya mañana hablamos me decían”

El servicio al que se refiere el Profesor Elías es un servicio gratuito que prestaban durante un año las personas del pueblo que supieran leer y escribir, consistía en llevar en un libro los registros de nacimientos, defunciones y otras de carácter civil, que facilitaran a los ayuntamientos llevar estos datos de las localidades sin agencia municipal. Además el nombramiento que lo hacía toda la comunidad consistía en un honor para el elegido quién se convertía en una persona con cierta jerarquía en la comunidad por su función de mediador con la instituciones del gobierno municipal.

El Profesor Elías a esa edad se inició como pequeño comerciante, formó una familia y empezó a construir su patrimonio como era lo usual en jóvenes de su edad en estas comunidades. Pero en su carácter de “secretario” del pueblo también se convirtió en un promotor del desarrollo social. Fue a través del EX – INI, el cual, era entonces en sus propias palabras “lo que se dice una institución”, refiriéndose a la capacidad de gestión y dotación de recursos económicos y servicios que tenía entonces dicha institución, lo que muchos llaman “la época de oro” del indigenismo mexicano, que se fundó la primera escuela primaria en su pueblo y él formó parte activa de este proceso, realizar este servicio además le abrió la posibilidad al Profesor Elías de seguir estudiando como quería pero también de enseñar lo que ya sabía.

“en el ranchito donde estaba pensaba que hubiera una escuela, entonces solicité al INI, entonces estaba en su apogeo el instituto nacional indigenista, entonces era lo que se llama una institución que construyeran un aula y si dijeron ustedes pongan esto, piedra, arena y nosotros ponemos todo lo demás, el pago de albañil y todo eso y pues se hizo la escuela y cuando terminaron se inauguró, me conocieron, un profe que todavía esta educación indígena y el profe este que falleció (Leovigildo), me conocieron y me preguntaron que si estudié, les dije si, terminé mi primaria, por eso me nombraron secretario ¿y te gusta que haya escuela en tu rancho?, me preguntaron, si les dije, porque yo cuando crecí tenía que caminar hasta allá y es mucho, y pues mis hijos, mis sobrinos quiero que estén aquí cerca, ahí me conocieron y entonces cuando autorizan el proyecto de educación que presentaron ellos, probablemente entonces era el director del INI el doctor Alfonso Caso a nivel nacional, entonces se creó ahí en la mixteca 60 plazas de promotor cultural, entonces mandaron a llamarme con un telegrama que recibí en un pueblo donde andaba vendiendo la ropa que yo mismo confeccionaba [---] el lunes me presenté en el centro coordinador indigenista de Tlaxiaco y digo pues vengo porque me llegó este telegrama, ta bien pásale me dicen y empezaron a platicar conmigo, ¿cómo ves que seas maestro para enseñar a los niños, no, no voy a poder dije, si no te voy a mandar ahorita me respondieron, vas a estar tres meses aquí te van a decir cómo van a atender a los niños, vamos a enseñar como van a enseñar a los niños, ta bien dije si puedo pues si le dije, y así me quedé en esa semana empezó el curso, ya llegaron los demás que fueron citados, estábamos pues los 60 aspirantes a trabajar, estuvimos tres meses en el curso y a los tres meses ya tenían una lista de los pueblos donde necesitaban el servicio entonces nos mandaron a trabajar a donde había maestros precisamente normalistas monolingües en español que tenían problema con los niños monolingüe indígena entonces nosotros éramos personal de apoyo para esas escuelas, éramos los interpretes atendíamos a los niños de primer grado”

En aquel entonces no existía la figura de profesor para el medio indígena, el promotor cultural bilingüe fue la primera figura de personal destinado a la atención educativa de niños con diferencias lingüísticas. En ese momento me di cuenta, pues yo desconocía que su primer nombramiento había sido el de promotor cultural bilingüe, que por su trayectoria el Profesor Elías ha estado presente en la educación indígena desde que éste se constituyó como un sistema de enseñanza diferenciado del nacional, y que por lo tanto ha vivido los diferentes tránsitos de la misma, hasta el momento actual.

El puesto de promotor cultural bilingüe le dio la oportunidad al Profesor Elías de continuar sus estudios de secundaria y posteriormente la normal.

“en ese año nos inscribieron para que hiciéramos la secundaria, sábados, domingo y vacaciones eran para asistir a clases, no habían vacaciones para nosotros, teníamos buenos asesores, para eso, entonces terminamos la secundaria y concluyendo un año más para hacer la carrera profesional porque entonces no había preparatoria para nosotros, era así, de la secundaria a la normal, entonces ya en el profesional nos dieron ya nociones de pedagogía, técnicas de enseñanza, historia de la enseñanza y todo eso, un año y el siguiente año ya nos dieron la plaza de maestro rural, no plaza de maestro bilingüe, eso no existía antes”

A partir de ahí puedo participar en distintas formaciones que se fueron creando a la luz de las políticas indigenistas que fueron cobrando vigor principalmente en estados como Chiapas, Oaxaca y Guerrero, como la Licenciatura en Investigación Social, ya desaparecida y con marcados tintes de educación socialista, sobre éste período comenta:

“entonces en ese tiempo me fue entrando más amor a la gente, me venía a la mente mi mamá, cómo mi mamá no hablaba español y cómo era amenazada por las gentes que hablaban español, todo eso, no, mis familiares, los de mi pueblo, las injusticias se fue reviviendo todo eso en mi mente, quería yo y sobre todo, había muy buenos maestros ahí donde fui becado, nos inyectaban puras cosas así y me rebelaba en contra de las injusticias”

“no llores mamá le dije, deberías de estarte contenta, porque yo donde ando sirviendo, así como estás tu, así también hay muchas gentes más, más, más que tu y yo, yo ya puedo, por lo tanto tú no debes llorar, debes estar contenta porque yo voy a hacer los papeles a esas gentes, así como el tío que te aviso que no iba a la escuela, le recordé a mi mamá, que ese tío habla el español, así quiero que haya más gente, en eso ando mamá”

Se desempeñó como docente en diferentes espacios, como los centros de integración social y escuelas primarias rurales e indígenas, durante un período fue comisionado para el diagnóstico de zonas indígenas en donde se fundarían albergues escolares en el estado de Guerrero. Durante esa época sobrevino un problema personal muy fuerte que le obligó a dejar el trabajo como profesor y trasladarse al estado de Baja California, concretamente a la ciudad de Tijuana donde trabajó como albañil a lo largo de 10 años.

“me fui a Tijuana porque pagan mejor allí de albañil, y mi esposa encontró una casa para trabajar, lo que gané en una semana de albañil era lo que ganaba en una semana de maestro y así se me fue, se me fue el tiempo hasta quien sabe que hubiera sido de mi, ya era yo segundero en la obra, pero mi hijo el más chico quiso casarse y volví al pueblo y me preguntan maestros, ya te jubilaste?”

Con 22 años de servicio acumulados se decidió a solicitar un reingreso y recuperar su antigüedad. Por recomendación de algunos compañeros maestros recuperó su plaza de profesor y su antigüedad (aunque no completa) y fue enviado al estado de Chiapas en la región indígena Tzotzil como profesor de una escuela unitaria, en la cual trabajó durante un año hasta que decidiera radicar definitivamente en el Estado de Baja California, para reunirse con su familia que se había quedado allí.

“estaba yo con los tzotziles, pero mis hijos se quedaron acá en Baja California, entonces tomamos la decisión de venir para acá con mis hijos, cuando yo llegué cubrí un interinato en preescolar, que me gustaba mucho para jugar con los niños, ya al inicio del siguiente ciclo escolar me dice el prof. Can, vamos a Ensenada para ver si le dan la plaza allá y llegan las gentes que están aquí, como Juan Teodoro, que era jefe de conflictos y me dicen usted se va con nosotros a San Quintín, y digo, bueno donde ustedes digan y me mandan al campo agrícola La Campana, atendiendo de 1 a 6 grado, terminé el ciclo escolar, logré el desayuno del DIF y que hicieran un pequeño albergue para los niños del campamento, el siguiente ciclo escolar me nombran jefe del albergue Del Valle, y voy para siete años aquí”

De acuerdo con el Profesor Elías, las nuevas generaciones de docentes para el medio indígena, en su gran mayoría, no conocen ni practican los principales preceptos de la educación para el medio indígena.

“aquí la educación indígena, muchos lo están haciendo como verdaderamente es, pero ahora ya muchos no lo hacen, ya muchos maestros nuevos ya nomás entran porque quieren trabajar, pero en verdad no saben, no tienen amor a esa palabra educación indígena, ¿Pero qué es educación indígena para usted? es vivir con la gente su sentir, platicar con ellos, orientarlos, visitar su casa o en la primera oportunidad quitarlos de ahí, pero no exigir nomás quiero que su hijo ya no falte, que compren uniforme, no, eso no es, hay que ver los casos, que es lo que pasa con cada uno”

El profesor Elías pertenece a una generación de profesores que fueron formados dentro de un perfil socialista, fue un período en que se impulsó notablemente la profesionalización para la docencia y en particular para el trabajo en ámbitos rurales y campesinos, el indigenismo estaba en una de las etapas con mayor crecimiento tanto como ideología, como política y operativamente, pero aún no existía la figura del docente para el medio indígena cuando él se incorpora como promotor cultural bilingüe primero y después como profesor ya en un centro de integración social que fue una de las estructuras educativas para el medio indígena más consolidadas durante dicha etapa, al igual que los albergues, de los cuales ha sido promotor, fundador y jefe o responsable como en la actualidad.

En su discurso es notable esa carga de pensamiento de corte social.

yo amo mi profesión, no por darme el lujo de ser maestro, sino que a veces cometo un error y es tan doloroso cuando no logro lo que puedo hacer pero siempre cuando veo a mis gentes como usted ve a esos niñitos descalzos como los regaño, hago como que me enojo, porque me acuerdo como crecí yo, para que sepan porque están aquí y algún día de grandes sea un ciudadano y esté agradecido”

El profesor Elías añora un época en que los profesores bilingües hacían lo “que se debe hacer”, ¿qué es lo que ha pasado a lo largo de estos años en los que parece haberse mejorado la labor docente por medio de la profesionalización y la capacitación de los docentes, para que de acuerdo con el prof. Elías, se haya ido a peor?

En la cotidianeidad el Profesor Elías, junto con la Profesora Melina, es quien más está en contacto con los familias de los niños, él quien además vive en la zona y conoce bien las problemáticas a que se enfrentan juega el papel de una suerte de consejero y también de apoyo en algunos casos que se presentan y que inciden directamente en el comportamiento de los niños en el albergue y su rendimiento escolar.

Hacia el final de la charla recordé que en esos días la responsable de albergues por la CDI estaba intentando impulsar un proyecto para que los niños en los albergues llevaran trajes regionales indígenas al menos los lunes que es la ceremonia cívica, la propuesta según me comentó ella misma, no fue bien recibida por los jefes de otros albergues, curiosamente señala, el Profesor Elías fue el único que recibió con agrado la propuesta e incluso se ofreció a confeccionar algunos trajes él mismo. Yo le pregunté, ya hasta el final que pensaba del proyecto y por qué estaba de acuerdo con el a lo que me respondió:

“Porqué es la identidad de ellos y no vamos a matarla”


[1] Fechas

July 15, 2007 Posted by gipsy79 | Uncategorized | | 1 Comment

San Quintin

“aquí nos platicaron que ustedes se levantan a trabajar a las cuatro de la mañana y regresan a su casa otra vez hasta las cinco de la tarde, a veces más tarde. Si me sale bien la cuenta son trece horas, entonces, ¿por qué sólo les pagan ochos horas?. Quiere decir que una familia aquí en el Valle de San Quintín, tendría que trabajar exactamente tres o cuatro veces lo que está trabajando ahorita, pero si el día sólo tiene 24 horas. Si tendría que trabajar para ganar lo necesario para vivir, un solo trabajador, tendría que trabajar cuarenta horas al día, sin comer y sin dormir, para nomás irla pasando” Palabras del Sub Marcos, en su paso por San Quintín en el mes de octubre de 2006.

En Baja California todo mundo lo dice San Quintín es feo, muchos lo dicen porque han estado ahí, otros porque lo han escuchado decir, el resto del país no podría ubicarlo en el mapa, a pesar de que la mayoría de los tomates en las mesas mexicanas provienen del éste alejado poblado. Y es feo, según cuentan, porque sopla mucho el viento que lo llena todo de polvo, que el aire a veces se vuelve irrespirable y que está lleno de indios, todos con el rostro cubierto con un paliacate, al más puro estilo zapatista, sin ser parte de ningún ejercito que les exija anonimato, esto se debe a la necesidad de protegerse de los pesticidas y demás sustancias tóxicas que se emplean en estos cultivos sumamente prósperos y que han enriquecido de manera acelerada a una sola familia de la región, Los Rodríguez, dueños y señores de una gran extensión de tierra en San Quintín y de lo que en ella se produce.

La primera vez que fui a San Quintín fui a visitar su radio indigenista, es una radio de gobierno, que pertenece una grupo de radios indigenistas creadas desde hace varias décadas por el Ex – INI, como radios bilingües, para fortalecer el uso de las lenguas y el flujo de información en las comunidades indígenas. Estuve en la radio y en su celebración de 10 años de estar al aire. La radio es un importante termómetro para darse cuenta de la importante expansión que ha tenido la presencia indígena en el valle y como un medio para ir dando sentido (incluso desde el antagonismo) a esa presencia. A mi me gustó el Valle desde esa primera vez, sus rostros y sus necesidades no son distintos de los del resto del país de los de muchos lugares indígenas y no indígenas que pude conocer durante los estudios en Antropología, sólo que para mi aquello era mi territorio, territorio migrante, como siempre he sido yo en Baja California, está ubicado a sólo tres horas al sur del lugar donde crecí. Símbolo de los lugares que se han constituido y consolidado económicamente por pueblos migrantes (por casi todo un pueblo, en algunos casos), San Quintín ha merecido diversos estudios de índole demográfico, social, económicos y escasamente de salud o educativos. En uno reciente “San Quintín; Un camino al corazón de la miseria”, realizado por dos médicos que radicaron a lo largo de diez años en la localidad, en el estudio comentan:

“año con año se destinan grandes cantidades de recursos económicos tratando de mejorar las condiciones de vida de los grupos indígenas que trabajan como jornaleros agrícolas en el Valle de San Quintín [….] pero con frecuencia las decisiones más importantes se basan en visiones centralistas (que aplican estrategias de intervención ocasionalmente exitosas en otras localidades) que en muchas ocasiones en lugar de mejorar las condiciones de vida de estos grupos marginados las empeoran o en el mejor de los casos las soluciones se retrasan por mucho tiempo e incrementan los costos económicos y sociales” pág. 10

Cuando vas camino al sur de la península es mejor pasarte de largo y lo más rápido que puedas de ésta zona tan poco agradable para la vista del turista nacional y extranjero, pero no es fácil pasarse de largo tan rápido, su extensión territorial es de 36, 941 km, es decir más del 50% del municipio de Ensenada, una superficie más grande que varios estados del país. Más vale no preguntarse que hay dentro de los miles y miles de invernaderos que pueblan el horizonte, hasta donde te alcance la vista, parece ser la recomendación tácita para el viajero o el visitante ocasional. Lo que hay dentro son hombres, mujeres, adolescentes y no pocos niños, invisibles para el que atraviesa la región por el motivo que sea, invisibles también para el sistema de sanidad, para las leyes laborales, para el resto de la sociedad. En su mayoría son gente de origen campesino, de los estados de Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Sinaloa, todos en busca de la vida, del jornal diario, otros huyendo de la violencia que el tráfico de drogas en cada vez más regiones del país.

En San Quintín, las cosas son así, desde una treintena de años cuando se empezaron a dar las primeras llegadas de inmigrantes a la región, cuando los cultivos de Los Rodríguez aún eran a cielo abierto, todavía no había invernaderos y la zona empezaba a despuntar económicamente por éste tipo de agricultura intensiva. Los primeros llegaron en camiones traídos directamente del estado de Oaxaca, y otros desde campos de cultivo de Sinaloa, donde los cultivos de temporal permitían el desplazamiento a otras regiones en lo que llegaba la época de pizca el año entrante, eran jornaleros itinerantes, iban de un lado a otro dependiendo de las temporadas de recolección en los campos agrícolas, Sinaloa, Sonora y Baja California son los principales polos de atracción, estados en su mayoría áridos, con problemas de irrigación de agua, donde grandes extensiones de tierra habían empezado a ser explotadas por unos cuantos, con una gran inversión para hacer productiva una tierra donde la vegetación es escasa y la precipitación pluvial de muy bajos niveles. De éste modo, los que llegaban igual regresaban a sus estados de origen o a otros donde hubiera cosecha, al cabo de unos meses y de haber ganado suficiente para no volver con las manos vacías a sus comunidades.

Éste panorama fue cambiando con la llegada de la agricultura de invernadero que permite tener cosecha de tomate durante todo el año, con lo cual cada vez más gente se fue quedando de manera permanente en la región, familias y grupos de familias asociadas por las comunidades de origen, es decir por pertenecer al mismo Pueblo de Guerrero o Oaxaca, donde las estructuras de la organización social giran en torno a la comunidad y sus límites lingüísticos, económicos y geográficos, fueron dejando los campamentos, que son unas precarias estructuras para vivienda que los patrones construyen en los alrededores de los campos agrícolas para albergar a los jornaleros que llegaban por temporadas, estos campamentos consisten en un grupo de habitaciones pegadas unas con otras, de materiales de construcción muy inestables como la madera, la lámina y el cartón, donde por cada 4m², se pueden albergar a unas 10 personas más o menos, dependiendo de las necesidades de la cosecha, sin servicios como agua, o energía eléctrica los campamentos para jornaleros en el Valle de San Quintín llegaron a ser auténticos ghettos, insalubres, peligrosos (robos y violaciones son los delitos más comunes en estos sitios) y que reflejaban la situación de esclavismo en que los patrones mantenían a sus trabajadores de temporal, impidiéndoles abandonar los campamentos durante la época de cosecha e instalando una estructura de pago como las tienda de raya del período porfirista en México, que son lugares donde se adquieren los productos necesarios para la substancia en los que el trabajador se endeuda durante la semana y al cobrar se le va descontando sistemáticamente el consumo realizado a precios inflados naturalmente, y esto no es 1910 en Chiapas, sino los ochentas y noventas en el corazón de Baja California, considerada la entidad más progresista del mapa mexicano y orgullosa bandera del panismo, corriente política dominante en el estado.

Las familias empezaron a dejar los campamentos para buscar terrenos donde establecerse de manera definitiva, así se formaron un gran número de colonias de las que conforman actualmente el poblado de San Quintín, asentamientos irregulares en sus inicios la mayoría. En San Quintín se habrían de dar una serie de luchas sociales mediante la ocupación de terrenos nacionales y la defensa de su ocupación por parte de organizaciones que defendían su derecho a la tierra, en esa lucha, que habría de tomar algunos años antes de regularizar la tenencia de la tierra en manos de sus ocupantes habrían de darse episodios sangrientos, en los que al menos un líder indígena perdió la vida, Maclovio Rojas, en honor al cual lleva una colonia su nombre, actualmente muchas de esas jóvenes colonias llevan nombres como “El papalote”, “La Nueva Esperanza”, “Las flores”, nombres que reflejan la necesidad de los nuevos colonos de vivir digna y pacíficamente en ese lugar árido y despoblado que les ofrece la oportunidad de ganarse la vida y salir adelante que en sus pueblos de origen les es negada. San Quintín empezó a crecer en número de población en muy pocos años, la afluencia de inmigrantes a la zona sigue siendo cosa de cada día, el crecimiento poblacional que presenta esta localidad es muy alta, llegando a alcanzar los números necesarios para exigir su municipalización, cuestión de tintes políticos y económicos que convierte a la zona en un botín que actualmente se disputan varios sectores políticos y de inversionistas que ven potencial humano para ser (aún más) explotado en la zona, ahora por las maquiladoras asiáticas que prevén entrar en la región en el puerto que será inaugurado próximamente. Actualmente se sabe que en San Quintín están representados con al menos un habitante, 32 de los 62 grupos indígenas que se reconocen oficialmente en el país, siendo mayoritarios los que son originarios de Oaxaca, siendo éstos principalmente el Mixteco ( con sus variantes lingüísticas alto y bajo) Triqui (con sus tres variantes, el copaleño, el Itunyoso y el Chicahuaxtla) y el Zapoteco (Istmeño y de la Sierra), así como una presencia también significativa de nahuas de Guerrero y Purhepechas de Michoacán.

Las condiciones de los campamentos en la región de San Quintín han mejorado un poco, desde que han sido objeto de muchas denuncias y débiles llamadas de atención por parte del aparato gubernamental, aún en la actualidad el acceso a los campamentos es restringido, por razones de seguridad argumentan los vigilantes. Como es ya evidente en San Quintín se concentra la mayor parte de la población indígena del estado de B.C., los llamados migrantes, de acuerdo a la distinción que las instituciones gubernamentales hacen de población indígena nativa y de otros estados, puesto que en el estado sobreviven 5 grupos indígenas nativos en la región norte del estado, en localidades muy alejadas de los centros de población (actualmente azotadas por el narcotráfico que se disputa su ancestral territorio como lugar de paso para la droga), con un número de hablantes de lengua indígena muy bajo (van de los 5 hablantes del Kiliwa a los 250 del Paipai), así nativos y migrantes son categorías operativas comunes en la jerga institucional y también de uso coloquial entre la población mestiza que los asocia con los nuestros y los de fuera, es decir, los buenos y los malos de la película, aunque esto no quiere decir que los nativos lleguen a obtener beneficios directos de tal distinción, más allá de ser estandarte del incipiente orgullo de ser bajacaliforniano que reconoce sus ancestrales tradiciones como patrimonio local.

Aunque la población indígena migrante no sólo se encuentra en la región de San Quintín (éste es un fenómeno demográfico más o menos reciente) en el municipio de Tijuana y en la Ciudad de Ensenada su presencia ha sido visible de modo permanente desde finales de los 70, inicios de los 80, la frontera ha sido polo de atracción para la gente de Oaxaca por dos razones principalmente, por su cercanía con los EU y la ventaja potencial que ofrece para hacer un cruce seguro hacia ese país y por el turismo que ofrece una oportunidad de ingresos por la venta de artesanía y la mendicidad en las zonas turísticas que es una forma de aportar algo al sustento familiar exclusivamente de mujeres y niños. Baja California, en éste sentido, es un lugar de contrastes y San Quintín es uno de sus polos más radicales. Recientemente, pude escuchar dos comentarios que me llamaron la atención por lo opuesto entre ellos dos y por lo que las lecturas que pueden ofrecer, por un lado, en una reunión interinstitucional para dictaminar la viabilidad de proyectos de cultura indígena en San Quintín, a la que fui invitada como miembro de la sociedad civil y habitante de la localidad, una abogada miembro del comité de dictaminación y representante de una institución educativa de nivel superior comentó que en un encuentro reciente sobre migración y derechos humanos en la entidad se mostraron estadísticas recientes que señalan a Baja California como el estado con menos discriminación, haciendo especial referencia a la discriminación por origen étnico, orgullosamente, mostraba la abogada, en Baja California no se discrimina a los indígenas, al menos no como en Chiapas o en Oaxaca, aclaró. Por las misma fechas y como parte de un recorrido por los 32 estados del país para encontrarse con organizaciones indígenas de todas partes, el Sub Comandante Marcos, líder guerrillero del ejército zapatista, diría en la ciudad de Ensenada, cabecera municipal a la cual pertenece San Quintín, que en ninguna parte, de todo el recorrido que había hecho hasta entonces había visto que los indígenas fueran objeto de tanto desprecio y explotación como en San Quintín, la prensa estatal le acusó de demagogia. Las opciones de interpretación de las dos valoraciones son muchas, lo que es evidente para unos es invisible para los otros.

De ésta manera en Baja California, el aparato estatal mantiene, desde siempre, una posición de una supuesta igualdad, de ser un territorio de trabajo y esperanza, para aquel que quiera formar parte de su sociedad e integrarse a sus valores, desde ésta óptica, en Baja California no se atiende a los grupos indígenas de manera diferenciada, los apoyos en salubridad, educación y asistencia social que éstos reciben en Baja California son de programas e instituciones federales como la CDI, el IMSS y la SAGARPA. Para la política estatal los grupos de migrantes son campesinos desfavorecidos y a pesar de que las generaciones nacidas en el estado van en aumento, su política de invisibilidad hacia la diferencia, la mayoría de los pobladores de San Quintín son y seguirán siendo migrantes, marcados por la indeferencia, por el desconocimiento y extrañamiento hacia sus manifestaciones culturales asociadas a costumbres retrógradas.

June 18, 2007 Posted by gipsy79 | Uncategorized | | 7 Comments